«Si pasa de los 45 y ve pelo caído en la ducha, entradas o claros, no es la edad ni la genética: es algo de su ducha que nadie le cuenta. Cerré mi peluquería por lo que le hicieron a mi hermana, y probablemente le hagan a usted: “es la menopausia, mírese la tiroides”, minoxidil y a casa. Cójalo a tiempo, antes del trasplante y del sinfín de ampollas del que no se sale. Para que al final le digan que es la edad»
Dos cabezas de una mañana cualquiera en España: el pelo en la mano al salir de la ducha y la coronilla clara. Y a la derecha, dónde acaba esto cuando nadie mira el agua: marcando la frente para el trasplante.
«Léalo hoy entero, que ya me han pedido dos veces que lo quite. Con el salón abierto me callé muchas cosas: yo vivía de vender champús y ampollas, y uno tiene mucho que perder. Ya no tengo salón. Y sí tengo una hermana a la que esto le costó cinco años.»Aurelio Sempere, 69 años · Elche
Sale de la ducha y el desagüe está lleno de pelo. Se peina y sale más en el cepillo. Y con el pelo mojado, delante del espejo, se le ve la cabeza. Y eso que se lo está cuidando como nunca.
Las ocho de la mañana de cualquier día. Con el pelo mojado no hay forma de disimularlo.
Le voy a explicar qué es eso. Lo vi sentarse en mi silla treinta y cuatro años, y casi nunca era lo que le decían. Y lo cuento ahora, y no antes, porque me tocó en casa.
Treinta y cuatro años mirando cabezas desde arriba. Desde ahí se ve lo que la clienta no ve.
Seguramente usted esté en este punto
No hace falta que me lo cuente. Lo he oído en la silla media vida, y siempre con las mismas palabras:
- Se lava la cabeza y sale a puñados: en las manos, en el desagüe, pegado a los azulejos.
- Al desenredarlo y al secarlo, más. El cepillo, lleno.
- La raya cada vez más ancha y unas entradas que antes no tenía.
- Claros en la coronilla que solo ve con el móvil o con dos espejos.
- El pelo fino y estropajoso, por mucha mascarilla que se ponga.
- Y un picor al salir de la ducha, como si nunca terminara de aclararse.
Esto, cada mañana. Si le pasa a diario, no es normal por mucho que se lo digan.
Y no le pasa solo a usted: es la misma cabeza en todas. La raya abierta, las sienes despejadas y la coronilla clara.
Seis mujeres distintas y el mismo dibujo: la raya abierta, las sienes despejadas y la coronilla clara.
Eso que le han dicho que es la edad no es la edad. Si fuera la edad, el pelo se le caería igual en todas partes. Y fíjese dónde se le cae: en la ducha. Y fíjese dónde se le abre: en la raya y en la coronilla, justo donde le pega el agua cada mañana.
La raya y la coronilla: justo donde pega el chorro todas las mañanas. Ahí es donde se abre primero.
Hay quien ya lo ha notado sin saber por qué. Me lo decían las clientas que se mudaban: «he cambiado de casa y el agua aquí me deja el pelo fatal». La misma cabeza y el mismo champú. Lo único distinto era el agua.
¿Y qué tiene el agua? Algo que casi nadie mira, porque no se ve: la cal y el cloro.
El agua del grifo se clora porque es obligatorio, y menos mal: es lo que hace que se pueda beber. Pero llega cada vez más cargada. Con la sequía, los embalses están bajos: con menos agua, lo que trae va más concentrado, y para que salga potable hay que echarle más cloro.
Así están muchos pantanos de España. Con menos agua, lo que queda va más concentrado, y para que salga potable hay que clorar más.
Y la cal ya la conoce: es la de su mampara. Esas marcas blancas que limpia el sábado y que el martes ya han vuelto.
La cal que usted limpia cada semana del cristal. Es la misma agua que le cae en la cabeza.
Si esa cal se pega así al cristal, a su cabeza le hace lo mismo, solo que ahí no la ve. Y pasan tres cosas. Las tres que usted ya nota.
Una. La cal se queda pegada alrededor de la raíz. El folículo, el agujerito del que nace cada pelo, se queda tapado y ahogado. El pelo sale más fino y se suelta antes.
Dos. El cloro le quita al cuero cabelludo la grasa que lo protege. Por eso le pica al salir de la ducha, y la raíz aguanta menos.
Tres. El pelo se reseca, se vuelve estropajoso y se parte al desenredarlo. Mucho de lo que ve en el cepillo no se ha caído: se ha roto.
Y con los años va a más. Pasados los 45 el cuerpo ya no tiene tanta defensa, y con la menopausia el pelo se vuelve más delicado. Por eso la misma agua que hace diez años no le hacía nada, hoy se le lleva el pelo.
El cepillo de cada mañana. Fíjese en lo cortos que son muchos: no se han caído, se han partido.
Y entonces empieza usted a comprar botes
Primero el champú anticaída. Luego las ampollas. Luego el acondicionador caro, la mascarilla, las vitaminas para el pelo y el sérum de la farmacia. Y el tinte cada vez más a menudo, para que no se note.
Champús anticaída, ampollas, vitaminas y sérums. Todo se pone después de la ducha.
Todo eso llega tarde: se pone después, cuando el agua ya le ha caído encima. Y con los años es peor, porque cada vez se lava la cabeza menos, se corta el pelo más corto para disimular, y en el desagüe sigue saliendo lo mismo.
La coleta que antes no le cabía en la mano. Y el desagüe, igual.
Y en algún momento va a que se lo miren.
Diez minutos sentada delante de una mesa. Un análisis. Y un nombre: «es el estrés», «es la ansiedad», «es la genética, su madre igual», «es la menopausia», «mírese la tiroides». Nombres que no explican por qué se le cae más en la ducha que en ningún otro sitio, pero que sirven para mandarla a casa.
Y a casa se va con minoxidil: un bote que le explican que hay que echarse todas las noches y sin fecha de fin. Y si aun así sigue clareando, le hablan de un trasplante: un presupuesto de varios miles de euros, la cabeza rapada por detrás y meses esperando a ver si agarra.
Lo que se lleva a casa: un cuentagotas todas las noches y sin fecha de fin. Y por la mañana, el desagüe igual.
Total: años perdidos, el mal rato de cada mañana en la ducha y un nombre que no tenía el día que entró.
Cerré la peluquería por mi hermana. No fue la edad
Todo eso se lo hicieron a ella de principio a fin. Cinco años.
A Fina se le empezó a caer con cincuenta y dos. Primero fue «la menopausia». Luego la tiroides, que salió bien. Luego el estrés. Y el minoxidil, y las ampollas, que se las daba yo de mi propio salón.
Lo que más se me ha quedado es la boda de su hija. Le hice yo el peinado, en mi silla, y me pasé media hora con el cepillo tapando lo que ya no se podía tapar.
La mañana de la boda de su hija, en mi sillón. Media hora tapando lo que ya no se podía tapar.
Y en el banquete, cuando el fotógrafo juntó a toda la familia debajo de la lámpara grande, ella se fue apartando hasta quedarse en la esquina.
La foto de familia, debajo de la lámpara grande. Fina, en la esquina, donde no le daba la luz.
«Me pasé la boda de mi hija buscando dónde no hubiera luz. En las fotos salgo de perfil en todas.»
Ella no tenía nada de lo que le pusieron en un papel: se duchaba cada mañana con el agua de su casa, y nadie se la miró. Ni yo, que vivía de su pelo. Así que cerré el salón y me puse a buscarlo por mi cuenta. Y empecé por donde nadie mira: por el agua.
Lo que encontré no era nuevo: estaba en todos los pueblos
El agua de lluvia. En el campo de Elche, como en media España, las casas tenían aljibe. Nuestras abuelas se lavaban la cabeza con el agua que caía del tejado, en un barreño. Y llegaban a los ochenta con el moño entero.
El aljibe del patio y el barreño. Agua de lluvia, sin cal ni cloro, y moños enteros a los ochenta.
Y la explicación es sencilla: el agua de lluvia no lleva cal ni cloro. Cae limpia y blanda, y aclara sin dejar nada pegado. No le hace nada raro al pelo: simplemente no le deja encima lo que no tiene que estar.
✗ Con cal y cloro
La raíz se queda tapada. El pelo sale fino y se suelta antes.
✓ Con agua limpia
La raíz queda limpia. El pelo sale con su grosor y aguanta.
Entonces, ¿por qué su ducha no hace lo mismo?
Porque hoy se lava con el cabezal de toda la vida. Y ese cabezal, por dentro, no lleva nada: una cámara hueca y una placa con agujeros. Reparte el agua que le llega, con su cal y su cloro, y se la echa encima.
El cabezal de toda la vida: reparte el agua y nada más. La cal y el cloro salen igual que entran.
Ese cabezal está obsoleto. En su casa se ha cambiado todo: la nevera, la lavadora, la caldera, el móvil. La pieza que le moja la cabeza cada mañana sigue siendo la de hace cuarenta años.
¿Y por qué no se lo ha contado nadie? Porque a nadie le interesa que lo cambie. Si el agua dejara de estropearle el pelo, usted dejaría de comprar champús anticaída, ampollas y vitaminas. Y eso no lo quiere la marca del champú, ni la de las ampollas, ni nadie más grande: perderían miles y miles de euros. Por eso no se lo cuentan.
El pasillo que vive del pelo que se cae. Ninguno de esos botes le pregunta qué agua le cae en la cabeza.
Con la tecnología de hoy sí se podía arreglar
Mi abuela no tenía más que el aljibe y el barreño. Nosotros tenemos algo que ella no tuvo: tecnología. Así que me junté con un grupo de ingenieros de aguas de Valencia y les puse el problema encima de la mesa: el cabezal de siempre, pero mejorado. Que el agua del grifo llegue a la cabeza como llegaba la del aljibe: sin la cal y sin el cloro. En la misma ducha y sin obra.
En Valencia, con los ingenieros de aguas. Yo solo llevaba el problema y el barreño de mi abuela.
Lo que salió de ahí es más sencillo de lo que parece.
Así es Hydroluxe: el cabezal de siempre, mejorado
Se enrosca en su manguera, y el agua atraviesa el filtro del mango antes de salir por la placa.
Por fuera es una ducha de mano corriente: se enrosca en la manguera que ya tiene y se cuelga en el mismo soporte. Lo que no tiene ninguna otra va dentro del mango: un cartucho blanco que se ve por la ventanita, y que el agua está obligada a atravesar antes de salir.
Esto es. Por fuera, una ducha de mano. Dentro del mango, lo que hacía el aljibe.
Y ese cartucho es todo el invento. Funciona en dos pasos:
El recorrido del agua: entra por la manguera, atraviesa el filtro del mango y sale limpia por la placa.
- 1 · En el mango. El agua atraviesa quince capas. Ahí se quedan la cal, el cloro y la arenilla de las tuberías.
- 2 · En la cabeza. Sale agua limpia y blanda, como la de lluvia. Aclara sin dejar nada pegado a la raíz.
Por eso esto sí se puede hacer todos los días: no tiene que cambiar nada de lo que hace. Se ducha igual, a la misma hora y con su champú de siempre.
Y lleva dos cosas más que el aljibe de mi abuela no tenía.
Presión. El paso estrecho del filtro acelera el agua en vez de frenarla: sale con más fuerza gastando menos. Acuérdese de la tercera cosa que le conté ahí arriba: mucho de lo que ve en el cepillo no se ha caído, se ha roto. Con más fuerza, aclara antes y frota menos.
A la izquierda, una ducha corriente. A la derecha, la misma agua pasando por el filtro: más fuerza con el mismo grifo.
La ventanita. Usted ve el cartucho. Cuando se pone marrón, eso es lo que ya no le ha caído en la cabeza. Y es la señal de que toca cambiarlo.
Del blanco al marrón: todo eso es lo que ya no le ha caído en la cabeza.
Y luego está lo que no necesita: ni obra, ni fontanero, ni herramientas. Se quita la ducha que tiene y se enrosca esta en la misma manguera.
Se quita la que tiene y se enrosca esta en la misma manguera. Un minuto.
Cada cuánto se cambia: depende de la cal de su zona
Esto es lo que nunca le cuentan con los filtros: el cartucho no dura lo mismo en todas las casas.
- Cada tres meses, si vive donde el agua es blanda, como en buena parte del norte.
- Cada dos meses, en la mayoría de España.
- Cada mes y medio, si vive donde el agua es muy dura: Levante, Murcia, Baleares.
Se cambia en un minuto: se abre el mango, sale el usado y entra el nuevo.
Se abre el mango, sale el usado y entra el nuevo. Así de sencillo.
Y el fallo de casi todo el que dice que «ya probó un filtro y no le sirvió» es este: siguió duchándose meses con el cartucho lleno. Un cartucho saturado deja pasar el agua igual que antes.
Lo que pasa cuando se hace bien
La misma ducha de cada mañana, a la misma hora y con el champú de siempre. Lo único distinto es el agua.
El orden se repite casi siempre:
La primera ducha. No en el pelo: en la mano. El agua sale con más fuerza y más suave, y al salir el cuero cabelludo no tira.
La primera semana. Menos picor. Esa sensación de no terminar de aclararse desaparece.
De la tercera a la cuarta semana. Menos pelo en el desagüe y en el cepillo. Es lo primero que se ve, y lo que más tranquiliza.
Del segundo mes en adelante. El pelo más suave y con más cuerpo al secarlo. Lo que cambia ya no es el desagüe: es dejar de taparse la raya en las fotos. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.
El mismo desagüe, a la misma hora: el primer día, la semana tres y la semana ocho. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.
Y estos son tres de los casos que más me han llegado, con las fotos que me mandaron ellas.
ANTES
DESPUÉS
Encarna, 54 · Alicante. Dos meses con el agua filtrada.
ANTES
DESPUÉS
Pilar, 61 · Murcia. Diez semanas.
ANTES
DESPUÉS
Mari Carmen, 49 · Castellón. Siete semanas.
Experiencias individuales. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.
Mi hermana tardó dos meses en dejar de esconderse. Esta es ella, antes y después, con los pendientes de nuestra madre, que no se quita nunca.
Fina, antes y dos meses después. Y por fin, sonriendo en una foto. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.
Y le digo lo mismo que le dije a ella: esto no le va a hacer crecer pelo nuevo, ni es un milagro. Le quita de encima la cal y el cloro que le caían cada mañana en la cabeza. Y en muchas de las mujeres que yo vi en mi silla, eso era buena parte de lo que se iba por el desagüe.
Ya son miles las que se duchan así, con su champú de siempre
Tres de las miles de mujeres que ya se duchan con el agua filtrada. Casi todas, de más de 45.
★★★★★
«Me angustiaba ver tanto pelo en la ducha. Me dijeron que era la menopausia y me lo creí. Ahora en el desagüe casi no queda nada.»
Remedios, 57 · Cartagena · ✅ Compra verificada
Resultados no típicos · Results not typical.
★★★★★
«Lo primero fue el picor: se me quitó. Y al secarlo, el pelo ya no se me queda estropajoso. Nada que ver con antes.»
Charo, 63 · Palma · ✅ Compra verificada
Resultados no típicos · Results not typical.
El bautizo de su nieta, en marzo. Esta vez, en el centro de la foto y debajo de la lámpara.
Lo que he pedido yo para quien lea esto
Cuando esto se movió me llamaron de la empresa que las fabrica. Y yo, que ya no tengo salón y no tengo nada que vender, puse una condición: que a quien llegue desde aquí le regalen la segunda ducha, con seis filtros para medio año: cada una le sale solo a 24,95 €. Que no sea el precio lo que decida si usted lo prueba o no.
Y lo pedí así, con los recambios, por lo que le acabo de explicar del cartucho. En la mayoría de casas dura unos dos meses, y el pelo no cambia en dos semanas: necesita meses seguidos de agua limpia. Con un cartucho solo, se queda a medias y pensará que no le ha servido. Con seis, tiene el año entero cubierto.
Lo que pedí para quien llegue desde aquí: la segunda ducha de regalo, con los filtros para medio año.
Esa segunda ducha de regalo es exclusiva de esta página por el Día del Cliente: una oportunidad única, limitada a las 600 primeras unidades.
⚠ Compras reales hechas desde esta página
428 vendidas de las 600 · quedan 172 con la segunda de regalo.
Se paga contra reembolso, en la puerta de su casa y con el paquete ya en la mano. Y hay 30 días: si no nota el agua distinta, se devuelve y se le devuelve cada euro.
⚠ Aviso para el lector. La segunda de regalo solo existe dentro de esta página y solo para las 600 primeras. Si sale de aquí, la pierde. Antes de decidir, siga bajando: debajo están las opiniones de quienes ya lo hacen y el acceso que han dejado abierto para los lectores. ↓
Más de 12.800 personas ya se duchan con el agua filtrada de Hydroluxe

Mira lo que cuentan clientas de Hydroluxe de toda España
92% nota menos caída y el cuero cabelludo más sano
★★★★★
Rocío P., 50 — Murcia
Llevaba un par de años viendo cómo la raya se me ensanchaba y el cepillo se llenaba de pelo. Había probado champús anticaída y ampollas sin notar gran cosa. Puse el filtro en la ducha y al mes largo el cambio era claro: bastante menos caída y el pelo con más cuerpo al secarlo. Saber que parte del problema era el agua me cambió la cabeza.
Resultados no típicos · Results not typical.
★★★★☆
Cristina M., 56 — Zaragoza
Le pongo cuatro estrellas porque no es de un día para otro: tardé unas semanas en notarlo del todo. Pero el cuero cabelludo lo tengo mucho menos irritado, sin la caspa de antes, y se me cae menos pelo desde que me ducho con el agua filtrada. Hay que cambiar el cartucho cada dos meses, pero por lo demás, encantada.
Resultados no típicos · Results not typical.
★★★★★
Núria S., 52 — Barcelona
Vivo en una zona de agua durísima y se me notaba en todo: picor, caspa y el pelo cada vez más fino. Con Hydroluxe el picor bajó en la primera semana y dejé de ver el desagüe lleno de pelo. La presión de la ducha además es buenísima. Repito segura.
Resultados no típicos · Results not typical.
★★★★★
Pilar G., 58 — Sevilla
Tras la menopausia el pelo se me empezó a caer y a quedar sin fuerza, y me había resignado pensando que era la edad. Desde que filtro el agua la caída ha bajado bastante y la melena me aguanta más el peinado. Tardé unas semanas, pero ha merecido la pena cada euro.
Resultados no típicos · Results not typical.
★★★★★
Charo C., 48 — Valladolid
Lo compré ya un poco desesperada después de gastarme un dineral en vitaminas. Es comodísimo de poner y la ducha tira con fuerza. A las pocas semanas noté menos pelo en la almohada y el cuero cabelludo más sano. Si eres constante, se nota de verdad.
Resultados no típicos · Results not typical.
★★★★★
Ana V., 62 — Bilbao
Llevaba años con caspa y el pelo ralo, y ningún champú me lo arreglaba más de unos días. El filtro me ha quitado casi del todo la caspa y el picor, y se me cae mucho menos. Encima se paga al recibirlo en casa, sin adelantar nada. Ojalá lo hubiera descubierto antes.
Resultados no típicos · Results not typical.


