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Portada › Bienestar › En primera persona

Con 66 años me quedaba en casa porque no me veía capaz de bajar la escalera, ni con la rodillera de la farmacia. Hasta que un experto en rodillas me enseñó este aparato de tres muelles que se pone en un minuto y empuja por mí en cada escalón

Así trabaja en las dos piernas: los muelles se cargan al doblar la rodilla y empujan al estirarla, en cada paso.

52.317 lecturas 7.108 compartidos 934 comentarios

¿Y si ese dolor de rodilla en la escalera no fuera «cosa de la edad»? ¿Y si no fuera algo con lo que hay que «aprender a vivir»?

Eso me dijeron durante años. Hasta el día más humillante de mi vida, delante de mi nieto. Aquel día acabó llevándome a un experto en rodillas y al aparato que me devolvió la escalera.

Si has pasado de los 55, te duele la rodilla en la escalera y le quitas importancia, esto es lo que nadie te explica.

Mujer de 66 años con el pelo cano y abrigo en el rellano de su tercero, con la mano en la barandilla y el carro de la compra, mirando preocupada la escalera que tiene que bajar

Cada mañana, lo mismo: el carro preparado, la escalera delante y la cabeza ya en la vuelta.

Si alguna vez has subido la escalera de tu casa con las dos manos en la barandilla, parando en cada rellano «para coger aire»…

Si alguna vez has bajado a por el pan pensando ya en la vuelta…

Entonces sabes de qué miedo te hablo.

Durante tres años, esa fue mi vida. Vivo en un tercero sin ascensor. Al principio era solo la escalera, y yo le quitaba importancia. Luego ya no podía andar un rato sin que me doliera. Y lo peor eran los días que me quedaba en casa porque no me veía capaz de bajar. Cuando venían mis nietos, los veía jugar desde el sofá.

Mujer de 66 años sentada en el sofá de su salón mirando con una sonrisa triste a sus dos nietos, que juegan en la alfombra con un circuito de coches y un balón

Hugo y su hermana en la alfombra. Yo, desde el sofá, sin poder agacharme con ellos.

Hasta que llegó la caída.

Fue un sábado, en el partido de mi nieto Hugo, que tiene nueve años y es portero. Al bajar las gradas del polideportivo, la rodilla se me fue.

Caí cuatro escalones delante de todos los padres. Pero nada me dolió tanto como la cara de Hugo. Mientras me levantaban, me dijo bajito: «Abuela, ¿ya no vas a poder venir a mis partidos?»

Mujer de 66 años con el pelo cano sentada en las gradas de cemento de un polideportivo tras caerse, con la mano en la rodilla y cara de dolor; su nieto, vestido de portero, la mira asustado y dos padres la ayudan

El sábado que la rodilla se me fue en las gradas, delante de Hugo.

En el médico, una radiografía y lo de siempre: «es desgaste, como todo el mundo a su edad». Pastillas y reposo. Si iba a peor, infiltraciones. Y después, quirófano, con un año de lista de espera.

Lo probé todo, y nada le quitaba peso a mi rodilla

Cajón de cocina abierto lleno de rodilleras elásticas, tubos de crema, blísteres de pastillas, un bote de colágeno y parches de calor; una mano mayor cierra el cajón

El cajón de las rodilleras: todo lo que fui comprando. Aliviaba un rato, y nada le quitaba peso a la rodilla.

Me gasté un dineral en rodilleras de farmacia, cremas, pastillas, colágeno y parches. Todo aliviaba un rato. La rodillera, encima, apretaba y me dejaba la rodilla quieta: por la noche la tenía más rígida que por la mañana.

Ya me veía en una silla, viendo a Hugo por la ventana. Lo único que me aliviaba era el aquagym de los martes. En el agua me movía como hace diez años.

Clase de aquagym en una piscina municipal cubierta: una mujer de 66 años con gorro blanco se ríe con un churro de espuma y la monitora, en el borde, marca el ejercicio

Los martes de aquagym, con Lucía: la única hora de la semana en que la rodilla no me dolía.

Un martes se lo conté a Lucía, la monitora: «Aquí dentro me muevo como una chavala, y en la escalera de casa no puedo con mi alma». Lucía había trabajado años con Julián Ortega, un experto en rodillas de Murcia que cerró su consulta cuando su propia hermana acabó en una silla de ruedas. Y Julián tenía una teoría.

Hombre de 63 años de pie en su consulta vacía, entre cajas de mudanza y una camilla, con cara seria

Julián Ortega, el día que cerró su consulta de Murcia.

«Esa rodilla no está vieja. Está cargando sola con todo.»

El extraño aparato de tres muelles que me subió la escalera el primer día

Exoesqueleto de rodilla apoyado en un escalón de terrazo de un portal, con el módulo de tres muelles brillando a contraluz y la escalera subiendo detrás

Tres muelles de acero y, delante, mi escalera.

En cada escalón, la rodilla levanta ella sola unas tres veces el peso del cuerpo. En el agua no: el agua le quita ese peso de encima. Por eso en la piscina no duele.

Y el cartílago no tiene riego. Se alimenta del movimiento, como una esponja. Con peso de más, se aplasta. Quieto, se seca. Por eso la rodillera que aprieta y la deja quieta no sirve.

Con peso de más

Dibujo de una rodilla con una flecha roja hacia abajo y el cartílago aplastado y agrietado

En cada escalón, el cartílago se aplasta.

Moviéndose descargada

Dibujo de la misma rodilla con una flecha verde hacia arriba y el cartílago rodeado de gotas de líquido

Entra y sale el líquido que lo alimenta.

Julián buscó durante años la forma de llevar la rodilla descargada en cada paso, todo el día y fuera del agua. Lo resolvió con un equipo de ingenieros de Valencia: tres muelles de acero detrás de la rodilla, que se cargan al doblarla y empujan al estirarla.

Hombre de 63 años sosteniendo el exoesqueleto de rodilla con el módulo de tres muelles hacia la cámara

Julián Ortega con su aparato terminado: dos placas, un eje y tres muelles de acero.

Lo llamó Ultimate Knees™.

Yo no me lo creía. Después de tanta rodillera, pensé: otra más para el cajón. Pero ¿qué tenía que perder?

Me las puse en el sofá, en un minuto: en cada pierna, una cincha al muslo, otra a la pantorrilla y el módulo detrás de la rodilla. Al levantarme noté los muelles, como si alguien me empujara las piernas desde atrás.

Bajé los tres pisos. Y los volví a subir.

Y entonces pasó.

Por primera vez en tres años, llegué al tercero sin pararme en el rellano. Agarrada a la barandilla, sí. Pero del tirón.

Mujer de 66 años con el pelo cano subiendo los últimos escalones de su portal, vista desde atrás, con el exoesqueleto detrás de las dos rodillas; arriba, su marido en la puerta se tapa la boca emocionado

El primer día, llegando al tercero del tirón.

Mi marido me esperaba arriba con el abrigo en la mano, por si tenía que bajar a buscarme. Se quedó blanco. «¿Has subido sin parar?», me dijo. Y se le saltaron las lágrimas antes que a mí.

Mis tres semanas: del rellano a las gradas

Aquel primer día fue solo el principio.

Tres fotos de la misma mujer de 66 años en la escalera de su portal: semana 0 sin poder subir, semana 1 subiendo agarrada a la barandilla y semana 2 subiendo sin agarrarse con la bolsa, con el exoesqueleto detrás de las rodillas

Semana 0, semana 1 y semana 2, en mi escalera. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.

  • Semana 0. La escalera era una cuesta: dos manos en la barandilla y una parada en cada rellano.
  • Semana 1. Subía contenta, aún agarrada a la barandilla. Notaba los muelles, y es normal. Volví a bajar a por el pan.
  • Semana 2. Subí sin agarrarme, con la bolsa de la compra. Y volví al mercado andando.
  • Semana 3. Volví a las gradas del polideportivo. Esta vez las bajé yo sola, y Hugo me saludó con los guantes desde abajo.
Mujer de 66 años con el pelo cano bajando sola por las gradas de un polideportivo, vista desde atrás, con el exoesqueleto detrás de las dos rodillas; abajo, su nieto vestido de portero la saluda con los brazos en alto

La tercera semana, otra vez en el partido de Hugo.

Ultimate Knees™ no me ha dado una rodilla nueva. Me ha devuelto la escalera, la calle y los sábados con mi nieto. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.

Por qué funciona: tres muelles detrás de la rodilla

No es magia. Es mecánica.

1 · Al doblar la rodilla

Pierna de lado subiendo un escalón con la rodilla doblada y el exoesqueleto detrás de la rodilla con los muelles apretados

Las placas se cierran y los tres muelles se cargan.

2 · Al estirarla

La misma pierna estirada con los muelles del exoesqueleto abiertos detrás de la rodilla

Los muelles devuelven esa fuerza y empujan por ti.

  • Empuja al subir. Al doblar la rodilla, los tres muelles se cargan. Al estirarla, empujan por ti: hasta 20 kilos menos en cada escalón.
  • Frena al bajar. Los muelles sujetan el peldaño, que es donde la rodilla sufre más.
  • Deja la rótula libre. Va detrás, en la corva. Por delante no lleva nada: no aprieta y la rodilla se sigue moviendo.

Hace lo que hacía el agua de la piscina, pero en tu escalera y todo el día. Se pone en un minuto, es talla única y va debajo del pantalón.

La misma pierna vista desde atrás: a la izquierda con el exoesqueleto por fuera del pantalón y a la derecha con el pantalón encima y una marca roja donde va

Izquierda: por fuera, para que se vea dónde va. Derecha: la misma pierna con el pantalón encima.

Lo que han comprobado los profesionales. Profesionales de la rehabilitación de España, Alemania y Reino Unido que lo han probado llegan a la misma conclusión: es el único soporte de rodilla que le quita peso en el escalón, en vez de solo sujetarla.

Profesional de la rehabilitación ajustando la cincha del exoesqueleto detrás de la rodilla de una mujer de unos 63 años

Un profesional de la rehabilitación ajustándoselo a una usuaria: la cincha de arriba al muslo y el módulo en la corva.

Si te han operado hace poco, pregunta antes a tu traumatólogo.

No me creas solo a mí

No soy la única. Ya somos más de 13.230 personas en España las que subimos la escalera con la rodilla descargada.

ANTES

Mujer de unos 61 años en la escalera de su portal, agarrada a la barandilla con las dos manos

DESPUÉS

La misma mujer en el mismo escalón, derecha, con la bolsa en la mano y el exoesqueleto detrás de las rodillas

Mercedes, 61 · Zaragoza. Tres semanas llevándola para la escalera.

ANTES

Hombre de unos 66 años en una escalera de piedra del pueblo, doblado y con la mano en la rodilla

DESPUÉS

El mismo hombre en el mismo escalón, derecho, con el pan bajo el brazo y el exoesqueleto detrás de las rodillas

Antonio, 66 · Córdoba. Un mes.

ANTES

Mujer de unos 58 años en la escalera de madera de su casa, agarrada al pasamanos con las dos manos

DESPUÉS

La misma mujer en el mismo escalón, derecha, subiendo con el cesto de la ropa y el exoesqueleto detrás de las rodillas

Rosa, 58 · Vigo. Dieciocho días.

Experiencias individuales. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.

★★★★★

«Mi hija me la trajo un viernes. Vivo en un tercero y paraba en cada rellano. El sábado subí la compra del tirón. Ahora bajo a por el pan cada mañana.»

— Encarna, 64 · Jaén

Resultados no típicos · Results not typical.

Mujer de 64 años subiendo la escalera de su edificio con una bolsa de la compra en cada mano, vista desde atrás, con el exoesqueleto detrás de las dos rodillas

Encarna, subiendo la compra a su tercero.

★★★★★

«Lo que más miedo me daba era bajar, porque la rodilla se me iba. Con los muelles frena. Y debajo del pantalón no se ve.»

— Manuel, 68 · Albacete

Resultados no típicos · Results not typical.

Hombre de 68 años con gorra bajando tranquilo las escaleras de piedra de la plaza de su pueblo, con el pan bajo el brazo y sin agarrarse; el aparato va debajo del pantalón y no se ve

Manuel, bajando las escaleras de la plaza. Lo lleva debajo del pantalón.

★★★★★

«Empecé con la de la rodilla mala. A las dos semanas me puse la otra, porque la buena ya empezaba a quejarse.»

— Maribel, 66 · Burgos

Resultados no típicos · Results not typical.

Mujer de 66 años vista desde atrás en el pasillo de su casa, con un pie en un taburete, abrochándose el segundo exoesqueleto; el otro ya lo lleva puesto detrás de la rodilla

Maribel, poniéndose la segunda en la rodilla buena.

La oferta que hace fácil decidirse

Si me preguntas a mí, volver a subir tu escalera del tirón no tiene precio.

Y hoy, por el Día del Cliente, quien llega desde este artículo se lleva la segunda de regalo: una para cada rodilla. Tiene sentido: la rodilla que no duele es la que carga con el doble.

Mujer de 66 años en la mesa de su cocina sacando de la caja uno de los dos exoesqueletos de rodilla, con su marido mirando por encima de su hombro

Lo que me llegó a casa: las dos, una para cada rodilla.

  • La segunda de regalo, una para cada rodilla
  • Pagas en la puerta de tu casa, al recibirla
  • 30 días para probarla en tu propia escalera

Oferta por tiempo limitado: por qué se agota

⚠ Compras reales hechas desde esta página

338 vendidas de las 500 · quedan 162 con la segunda de regalo. Cuando se agoten, se acaba la oferta.

Manos con guantes de trabajo montando los tres muelles en el eje del módulo en un banco de taller, con varios exoesqueletos terminados al fondo

El taller de Valencia, montando los muelles módulo a módulo.

«Este año nos hemos quedado sin unidades cuatro veces. Cada módulo se monta y se prueba a mano, y eso no se puede acelerar.» — Responsable del taller de Valencia

Y con la segunda de regalo, se vende más deprisa de lo que se monta. No pases otro día evitando la escalera. No esperes a caerte, como yo.

Cómo conseguirla (mientras quede)

Ultimate Knees™ solo se vende en su tienda oficial. No está en Amazon ni en bazares. Las copias se parecen por fuera, pero sus muelles no empujan.

Mano sosteniendo el exoesqueleto de rodilla recién sacado de su caja en una cocina, con el módulo de tres muelles a la vista

Así es el original: panel acolchado, dos cinchas y el módulo con tres muelles de acero sobre un eje cromado.

ACTUALIZACIÓN: el próximo lote es incierto y puede tardar de dos a tres semanas. Te recomiendo pedirla hoy y asegurarte la segunda de regalo.

⚠ Aviso para el lector. La segunda de regalo solo existe en esta página. Si sales, la pierdes. Antes de decidir, sigue bajando: debajo están las opiniones de quienes ya la llevan y el acceso para los lectores. ↓

Los que ya la tienen

Pareja de unos 60 años paseando del brazo por el parque, los dos con Ultimate Knees, vistos desde atrás
Volver a pasear sin ir pensando en la rodilla.
Luisa M., 63Luisa M., 63 · SevillaCompra verificada
★★★★★

Subo escaleras sin pinchazos. Pensé que no volvería a hacerlo.

A 142 personas les pareció útil

Resultados no típicos · Results not typical.

Rafa G., 58Rafa G., 58 · ValenciaCompra verificada
★★★★★

Camino al mercado sin pararme a mitad del camino. La rodilla ya no me falla.

A 118 personas les pareció útil

Resultados no típicos · Results not typical.

Mujer de unos 60 años en el recibidor, con un pie en un taburete, abrochando la cincha de Ultimate Knees antes de salir; vista desde atrás, con los muelles detrás de las rodillas
Dos cinchas de velcro y lista para salir.
Carmen L., 61Carmen L., 61 · MadridCompra verificada
★★★★★

La uso todo el día y no se mueve. Puedo estar de pie en la cocina sin dolor.

A 97 personas les pareció útil

Resultados no típicos · Results not typical.

Más de 13.230 personas llevan ya Ultimate Knees

Nueve fotos de personas mayores de 55 con el exoesqueleto detrás de las rodillas subiendo escaleras, paseando y haciendo la compra
Nueve de las más de 13.230 personas que ya suben su escalera con la rodilla descargada.

Mira lo que cuenta gente de toda España a la que le cuesta subir escaleras

4,9
★★★★★
1.874 reseñas
5 ★1.702
4 ★131
3 ★27
2 ★8
1 ★6

93% se la recomendaría a alguien de su familia

Satisfacción
Subir escaleras
No se nota bajo la ropa

★★★★★

Helena F., 61 años

Compra verificada

Antes cada peldaño era un suplicio por el dolor en la rodilla. Con esta rodillera los pinchazos desaparecieron desde el primer uso. Ahora subo y bajo con seguridad, sin parar a mitad de camino.

Helena, 61 años, subiendo la escalera de su casa con Ultimate Knees, vista desde atrás
Resultados no típicos · Results not typical.

★★★★★

Andrea P., 57 años

Compra verificada

Subir escaleras era lo peor del día. Ahora las subo sin pinchazos ni miedo a que la rodilla falle, y la noto mucho más estable.

Andrea, 57 años, con su Ultimate Knees en la mano en la entrada de casa
Resultados no típicos · Results not typical.

★★★★★

David R., 67 años

Compra verificada

Compré dos pares, uno para mi mujer y otro para mí, y no me he arrepentido. Me operaron hace poco y encontré una nueva vida en mis rodillas. Se lo he recomendado a mis amigos y a mi familia.

Los dos pares de Ultimate Knees de David, 67 años, recién sacados de sus cajas
Resultados no típicos · Results not typical.

★★★★★

María R., 66 años

Compra verificada

El dolor me tenía casi encerrada en casa. Desde que uso esta rodillera me muevo con confianza, y he vuelto a salir a pasear con mis nietos.

La caja de Ultimate Knees de María, 66 años, recién entregada en la puerta de casa
Resultados no típicos · Results not typical.

★★★★★

Camila H., 59 años

Compra verificada

Antes no llegaba ni a la esquina sin molestias. Ahora camino más de 30 minutos sin tirones y he vuelto a mis paseos de cada día.

La Ultimate Knees de Camila, 59 años, con su caja en el asiento del coche
Resultados no típicos · Results not typical.

Treinta días para probarla en tu propia escalera

Medalla dorada de 30 días de prueba junto a una clienta sentada con su exoesqueleto de rodilla en las manos

Treinta días. La prueba que vale es tu escalera, la de todos los días.

Llévala un mes haciendo tu vida y comprueba lo único que importa: que subes la escalera de tu casa con menos esfuerzo. Si no lo notas, la devuelves y te devolvemos cada euro, sin preguntas.

Y además pagas en la puerta de tu casa, al repartidor, cuando ya las tienes en la mano. Se puede hacer esa oferta porque ya son más de 13.230 personas en España las que suben su escalera con la rodilla descargada.

🎁 Solo hoy, por el Día del Cliente: la segunda de regalo. Te llevas dos, una para cada rodilla, pagando una, en las 500 primeras. La tienes aquí abajo. ⬇️

Ir directamente a la información del producto
1 de 4

1 + 1 GRATIS | Ultimate Knees™ – Sube escaleras y camina con la rodilla descargada desde el primer paso, o te devolvemos el dinero (30 días de prueba) *Talla universal y lavables

1 + 1 GRATIS | Ultimate Knees™ – Sube escaleras y camina con la rodilla descargada desde el primer paso, o te devolvemos el dinero (30 días de prueba) *Talla universal y lavables

★★★★★ 4,9 (1.874) | más de 13.230 pedidos
Precio habitual €49,95
Precio habitual €100,00 Precio de oferta €49,95
A punto de agotarse Agotado
Ultimate Knees de Laura, 59 años, en la mesa del salón
Antes cada movimiento era un riesgo de dolor. Con esta rodillera, caminar, estar de pie o levantarme ya no me supone un esfuerzo. He recuperado la libertad que había perdido.
Laura P., 59 años · Compra verificada
Aviso: La oferta Día del cliente finaliza hoy
Envío gratis  ·  Si compras ahora lo recibes antes del —
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Lo que cuentan en Facebook

P
Paco
hace 4 días
Estoy todo el día haciendo chapuzas, y esto lo llevo siempre porque me alivia muchísimo.
👍 Me gusta· Responder👍 21
FG
Fernanda G.
hace 1 semana
Antes a los diez minutos ya buscaba sentarme. Con esta rodillera aguanto la mañana entera trabajando y llego a casa sin ese pinchazo.
👍 Me gusta· Responder👍 17
ÁH
Ángel H.
hace 6 días
Había dejado la bici por miedo a la rodilla. Ahora entreno suave, sin tirones, y la noto protegida en cada movimiento.
👍 Me gusta· Responder👍 12

Preguntas frecuentes sobre Ultimate Knees

¿Hay tallas?

No hace falta: es talla universal. Se ajusta con velcro y sirve para cualquier pierna, fina o gruesa.

¿Dónde se coloca exactamente? ¿Vale para las dos rodillas?

El panel con los muelles va detrás de la rodilla. Una cincha rodea el muslo por encima y otra la pantorrilla por debajo, y la rótula queda libre. Vienen dos, una para cada rodilla.

¿Cuánto rato al día? ¿Puedo dormir con ella puesta?

Póntela para lo que te cuesta: la escalera, el paseo, los recados. Los primeros días, ratos cortos. Para dormir no hace falta.

Tengo artrosis diagnosticada. ¿A mí me sirve?

Sí. Le quita esfuerzo a la rodilla en cada paso, sin pastillas ni pinchazos. Si tienes algo médico concreto o te han operado hace poco, pregunta antes a tu médico o a tu fisio.

¿Se nota mucho debajo del pantalón?

Casi nada. El panel va detrás de la rodilla y las cinchas son finas: con un pantalón recto casi nadie lo nota.

¿En cuántos días se nota?

El empuje, desde el primer escalón, porque es mecánico. Los primeros días la notarás dura al doblar; en una semana la pierna se hace a ella.

¿Cómo se limpia?

La funda es lavable: a mano, con agua templada y jabón suave, y a secar al aire.

¿Cómo pago? ¿Y si a mí no me funciona?

Pagas en la puerta de tu casa, al repartidor, cuando ya la tienes en las manos. Y tienes 30 días de prueba: si no notas que subes con menos esfuerzo, te devolvemos el 100 %.

Más de 13.230 personas llevan ya Ultimate Knees

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4,9
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1.874 reseñas
5 ★1.702
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1 ★6

93% se la recomendaría a alguien de su familia

Satisfacción
Subir escaleras
No se nota bajo la ropa

★★★★★

Helena F., 61 años

Compra verificada

Antes cada peldaño era un suplicio por el dolor en la rodilla. Con esta rodillera los pinchazos desaparecieron desde el primer uso. Ahora subo y bajo con seguridad, sin parar a mitad de camino.

Helena, 61 años, subiendo la escalera de su casa con Ultimate Knees, vista desde atrás

★★★★★

Andrea P., 57 años

Compra verificada

Subir escaleras era lo peor del día. Ahora las subo sin pinchazos ni miedo a que la rodilla falle, y la noto mucho más estable.

Andrea, 57 años, con su Ultimate Knees en la mano en la entrada de casa

★★★★★

David R., 67 años

Compra verificada

Compré dos pares, uno para mi mujer y otro para mí, y no me he arrepentido. Me operaron hace poco y encontré una nueva vida en mis rodillas. Se lo he recomendado a mis amigos y a mi familia.

Los dos pares de Ultimate Knees de David, 67 años, recién sacados de sus cajas

★★★★★

María R., 66 años

Compra verificada

El dolor me tenía casi encerrada en casa. Desde que uso esta rodillera me muevo con confianza, y he vuelto a salir a pasear con mis nietos.

La caja de Ultimate Knees de María, 66 años, recién entregada en la puerta de casa

★★★★★

Camila H., 59 años

Compra verificada

Antes no llegaba ni a la esquina sin molestias. Ahora camino más de 30 minutos sin tirones y he vuelto a mis paseos de cada día.

La Ultimate Knees de Camila, 59 años, con su caja en el asiento del coche

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