ACTUALIZACIÓN: ComfortSleep regala hoy la segunda almohada por el Día del Cliente. La promoción termina en breve.
Pasé siete días probando esta nueva «solución para la hora de dormir» que frena la joroba del cuello mientras duermes
Así me vi en la foto que me hizo mi hija de lado. La curva, justo ahí, en la base del cuello.
Tu almohada te está marcando la joroba mientras duermes.
Lo dice Andrés Lucas, especialista en ergonomía del descanso, que lleva veinticinco años estudiando cómo dormimos. Y asegura haber dado con una solución sencilla.
Su gabinete de Madrid da cita a tres meses. Y en todos esos años se fijó en algo que se repetía.
Andrés Lucas, en su gabinete de Madrid, señalando dónde empieza la curva: en la base del cuello.
Lo peor lo veían al levantarse
Casi todas eran mujeres de más de 45 preocupadas por la curva de la base del cuello. Y le contaban lo mismo al despertar:
- La nuca dura el primer rato del día.
- La mano a la nuca, apretando sin darse cuenta.
- La rebeca o el pañuelo por encima, para que no se marque.
- La blusa que tira de arriba y cae distinta.
- Y la sensación de salir mayor en las fotos de lado.
El gesto que más se repetía en el gabinete: girarse de lado delante del espejo y llevarse la mano a la nuca.
La noche tendría que dejar el cuello descansado. A ellas se lo devolvía peor cada mañana.
Algo pasaba mientras dormían. Y ahí empezó a estudiarlo.
Cómo se fabrica la joroba mientras duermes
Con cámaras y sensores de presión en la almohada, estudió cómo dormían más de mil personas.
Lo que encontró se repetía casi siempre: la almohada sostiene la cabeza y deja el cuello en el aire. El hueco entre la nuca y el colchón se queda vacío toda la noche.
El hueco entre la nuca y el colchón: ocho horas seguidas sin nada que lo sostenga.
«El cuello se pasa la noche doblado hacia delante. Hora tras hora, noche tras noche», explica.
Y eso pone en marcha una cadena:
Primero, la cabeza cae hacia delante. La almohada la levanta y el cuello, sin nada debajo, se dobla. La barbilla se va hacia el pecho.
La almohada sujeta la cabeza, pero el cuello se queda sin sostener y la cabeza cae hacia delante, noche tras noche.
Después, el cuello se acostumbra a esa postura. Lo de delante se acorta y lo de detrás se estira. «Es como un alambre: si lo dejas doblado ocho horas, se queda doblado.»
Por último, la curva se va quedando. Lo que era postura se va marcando en la base del cuello. Esa es la joroba que te ves de perfil.
«El problema no es tu colchón», dice Andrés Lucas
«Puedes tener el colchón más caro del mundo. Si tu almohada deja el cuello en el aire, cada noche te está marcando la curva.»
Cien años y tres rellenos distintos. La forma no se ha tocado.
El colchón se ha reinventado siete veces en cincuenta años. La almohada, ninguna: es el mismo bloque de hace un siglo con otro relleno.
Y de día nada lo compensa. El corrector, los ejercicios y el «ponte recta» pelean una hora. La noche tira ocho en contra.
Y se hizo una pregunta sencilla.
¿Y si la joroba se pudiera frenar mientras duermes?
«Si una mala postura de noche marca la curva, una buena postura de noche deja de marcarla. La respuesta parecía sencilla: una almohada que sostenga primero el cuello y después la cabeza», afirma.
Con un equipo de ingenieros de una fábrica de descanso de Yecla (Murcia), midió con sensores de presión dónde tiene que apoyarse el cuello para quedarse recto. El resultado final fue ComfortSleep.
Andrés Lucas, en su gabinete de Madrid, con la almohada que salió de sus mediciones.
«La forma parece rara», admite Andrés, «pero está hecha para el cuello, no para la cabeza».
Las almohadas de siempre dejan vacío el hueco de la nuca, y el cuello cuelga. ComfortSleep lo rellena con un reborde. Así el cuello deja de colgar y descansa en su sitio.
Con la almohada de siempre, la barbilla se mete hacia el pecho. Con el reborde, el cuello queda sostenido y la barbilla recta.
Apoyo en las dos posturas en las que duermes
Si duermes boca arriba, el reborde gris ocupa el hueco de debajo de la nuca y la cabeza se queda en la cuna blanca del centro. La barbilla, recta. El cuello, sostenido desde abajo.
Boca arriba: el reborde gris ocupa el hueco de la nuca y la cabeza descansa en la cuna blanca.
Si duermes de lado, el borde más alto rellena el espacio entre el hombro y la cabeza. El cuello se queda en línea con la espalda, ni hacia arriba ni hacia abajo.
Y como casi todo el mundo cambia de postura varias veces por la noche, sirve para las dos.
De lado: el borde alto rellena el espacio entre el hombro y la cabeza. El cuello, en línea con la espalda.
Lo que dicen los profesionales. Antes de fabricarla en serie, el prototipo se envió a especialistas en postura de Reino Unido, Estados Unidos y China para que la probaran sin saber de dónde venía. Todos volvieron con la misma frase: «Es la única almohada que he probado que respeta la curvatura natural del cuello.»
La ciencia detrás de la forma de ComfortSleep
Según Andrés, cada curva tiene un propósito. «Nada se decidió a ojo: todo se midió», explica.
Cada parte tiene su función: el reborde para el cuello, la cuna para la cabeza, la viscoelástica que no se hunde.
«El reborde de delante, de 9 centímetros, sostiene el cuello boca arriba. El lado de 11 lo sostiene de lado. La cuna blanca recoge la cabeza sin subirla. La viscoelástica recupera la forma y no se hunde a las dos horas. Y la funda de punto transpira y se lava.»
Pero ¿frena de verdad la joroba? La puse a prueba
Llevo veinte años escribiendo de bienestar y he visto muchas almohadas «milagro». Era escéptica.
Pero yo también tengo la curva. Me la vi en una foto que me hizo mi hija de lado, en mi habitación. No me reconocí.
Así que pedí una ComfortSleep y dormí con ella una semana. Este es mi diario.
El día que llegó. Reconozco que la miré con desconfianza.
Día 1: la forma es muy distinta a la de mi almohada. Noté el reborde debajo de la nuca y tardé más en dormirme. Pero no me pasé la noche dándole la vuelta a la almohada.
Día 2: dormí mejor, pero me levanté con la nuca rara. Andrés dice que es normal: el cuello lleva años apoyándose de otra manera y tarda unas noches en acostumbrarse.
Día 1. El reborde se nota debajo de la nuca desde el primer momento.
Día 3: por primera vez en mucho tiempo, me levanté sin el tirón de la nuca del primer rato. A media mañana me di cuenta de que no me había llevado la mano al cuello.
Día 5: ya no busco la postura al acostarme. El cuello se queda en su sitio. La rebeca de por las mañanas se quedó en la silla.
Día 3. La primera mañana sin llevarme la mano a la nuca.
Día 7: a la semana, lo que más cambia es cómo me levanto: estirada y sin la nuca cargada. La curva no se va en siete días; eso va por semanas. Pero ya no me la estoy fabricando cada noche.
Conclusión: ¿merece la pena probar ComfortSleep?
Tengo que admitirlo. Estos siete días me han cambiado la forma de ver mi curva. No era la edad ni el móvil: era lo que pasaba cada noche.
Y seguí. Son tres fotos mías de perfil, en la misma pared y con la misma camiseta: la primera noche, la décima y la decimoquinta.
Mis tres fotos de perfil: noche 1, noche 10 y noche 15. Resultados no típicos: varían de una persona a otra.
Pruebo productos por trabajo, y la mayoría no cumple lo que promete. ComfortSleep es distinta: se ha quedado en mi cama.
¿Quieres probarla tú?
Cuando la marca supo que iba a publicar esta prueba, llamó a la redacción. Les pedí una sola cosa para quien me leyera: que la segunda no se cobrara. Coincidió con su Día del Cliente, el único día del año en que podían decir que sí.
Hoy, por el Día del Cliente, quien la pide desde aquí se lleva la segunda gratis: una para ti y otra para quien duerme a tu lado. Treinta noches de prueba: si no te levantas mejor, la devuelves y te devolvemos cada euro. Y pagas en la puerta de tu casa. Ten en cuenta que las existencias se agotan rápido.
Hoy, desde este artículo: una para ti y la segunda, gratis, para quien duerme a tu lado.
⚠ Compras reales hechas desde este artículo
323 vendidas de las 500 · quedan 177 con la segunda gratis. Cuando se agoten, se acaba la oferta.
Sobre la autora. Marisa Ortega escribe sobre bienestar y estilo de vida desde hace veinte años. Sus pruebas parten de una pregunta: qué cumple lo que promete cuando lo usa una persona normal, en su casa.
⚠ Aviso para la lectora. La segunda almohada gratis solo existe en este artículo: si sales, la pierdes. Sigue bajando: debajo están las opiniones de quienes ya duermen con ella y el acceso para las lectoras. ↓














Lourdes G. hace 3 horas
Os dejo mi antes y después de perfil, a las cinco semanas. Pensaba que era de familia, porque mi madre y mi abuela acabaron igual. Era la almohada.
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ANTES
DESPUÉS
Lourdes, 61 · Logroño. De perfil, antes y cinco semanas después. Resultados no típicos.
Begoña R. hace 5 horas
Las dos primeras noches se me hizo rara, como a la redactora. Ahora no me acuesto sin ella. Ya no me levanto con la nuca cargada 👍
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Inma A. hace 1 día
Yo dormía con dos almohadas para estar más alta. Justo lo contrario de lo que hacía falta.
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Paqui M. hace 2 días
Pedí la de la oferta y la segunda se la di a mi hermana, que tiene la curva igual que yo. Ahora nos hacemos fotos de lado para comparar.
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