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Julián R. estuvo 25 años entre contadores e instalaciones en una compañía eléctrica. «Cuando alguien quiere pagar menos, le ofrecen dos cosas: placas o cambiarse de compañía. Las dos pueden estar bien. Pero las dos te piden algo por delante —dinero o firma— antes de que veas un euro de vuelta. Y ninguna de las dos toca lo que yo veo cada día en los cuartos de contadores.»

Lo ha oído mil veces: te quejas del recibo y te dicen lo mismo de siempre. Pásate a placas, o cámbiate de compañía.
Y no son estafas. Ninguna de las dos. Son soluciones de verdad para lo que resuelven.
El problema es lo que te piden por delante: una te pide una obra y un desembolso; la otra, una firma con permanencia.
Las dos te atan antes de que veas un solo euro de vuelta. Y si luego no era lo tuyo, salir cuesta.
«Te piden que te comprometas primero y compruebes después. Debería ser al revés.»

Con placas se ahorra, eso es cierto. Pero es una instalación, no una compra.
Hay proyecto, permisos, andamio, agujeros en el tejado y un desembolso de varios miles de euros.
Y si vives en un piso, ni te lo planteas: necesitas cubierta propia o el acuerdo de toda la comunidad.
Después viene lo que casi nadie te cuenta el día que te la venden: una instalación se mantiene.

Los anclajes y los tornillos tienen su ciclo: se aflojan, se corroen, hay que revisarlos.
Una racha fuerte con un anclaje cansado te levanta una placa y te rompe media hilera de tejas.
Y mientras tanto sigues pagando el término fijo, llueva o haga sol.
Resumiendo: funciona, pero es lenta, es cara por delante y no se olvida de ti.

La llamada siempre suena bien: le puedo bajar el término de energía, señora.
Y baja. Los primeros meses baja de verdad. Por eso funciona tan bien por teléfono.
Lo que no se lee en voz alta es el bloque de abajo: la permanencia. Y ahí es donde te tienen.
Pasado el periodo de la oferta, la tarifa vuelve a su sitio —o sube—, y tú sigues firmado.

Si quieres salirte antes, hay penalización. Y a veces servicios atados que ni recordabas haber aceptado.
Pero lo importante es otra cosa, y es la que casi nadie dice en voz alta.
«Cambiar de compañía cambia el precio de cada kilovatio. No cambia cuántos te cuenta el contador.»
Sigues pagando exactamente lo mismo que gastas. Solo que a otro precio, y con una firma encima.
Y aquí Julián habla de lo que ha visto con sus propias manos: el cuarto de contadores.
«Yo no vendía luz: yo la medía. Entraba en los cuartos de contadores de edificios de los 70, los 80 y los 90, y veía lo mismo cada semana.»
Consumo registrándose con la casa entera apagada. No es una teoría mía: sale en el contador y lo ve cualquiera que se ponga delante.
Y ojo, que esto no lo hemos descubierto nosotros: una fábrica lleva décadas corrigiéndolo en su propio cuadro para no pagar la energía reactiva. Lo raro es que a nadie se le hubiera ocurrido meterlo en una casa.
Por eso el PowerSave no lo ha diseñado un vendedor: lo ha desarrollado gente de dentro del sector eléctrico. Es la misma idea de la fábrica, del tamaño de un enchufe.

No toda la corriente que pasa por tu instalación se convierte en algo útil. Una parte va y vuelve sin hacer trabajo.
En la industria esto se sabe desde hace décadas. Una fábrica corrige esa parte, porque si no pagaría por energía que ni va ni viene.
En un edificio de viviendas pasa lo mismo, solo que a nadie se le ocurre mirarlo.
Y en tu casa lo alimenta lo de siempre: los aparatos en standby, los transformadores, el router 24 horas, y una instalación compartida con los vecinos.

Por eso ni las placas ni la compañía te lo quitan: una cambia de dónde viene la energía y la otra a qué precio te la venden.
Ninguna toca la parte que se pierde por el camino dentro de tu propia instalación.
«Y esto es lo que quiero que te quede, porque es la parte que decide: aunque te pases a placas solares o te cambies de compañía, esa tensión residual sigue estando ahí.»
Las placas cambian de dónde viene la energía. La compañía cambia a qué precio te la vende. Ninguna de las dos la quita.
«Por eso el PowerSave no es magia: es lógica. Un condensador y un microchip que retienen esa energía que va y viene y la eliminan — para que no te la cobren.»
Nada más. Lo mismo que lleva una fábrica en su cuadro, del tamaño de un enchufe.

El PowerSave hace eso mismo a escala de casa: estabiliza esa corriente que va y viene para que el contador cuente lo que de verdad usas.
Y ahora lo importante, que es en lo que se diferencia de las otras dos: no te pide nada por delante.
Lo que NO tiene, que es lo que lo cambia todo:
Sin permanencia — no firmas nada con nadie. Sin obra — no se toca la instalación. Sin mantenimiento — no hay que revisarlo ni cambiarle nada. Totalmente legal — es un aparato de uso doméstico, no toca el contador.
Eso es lo que a mí, como técnico, me parece lo más sensato de 2026: que puedas comprobarlo sin comprometerte a nada.

Aquí toca ser honesto: se venden aparatos que prometen esto y por dentro no llevan nada.

Ábrelos y se acabó la discusión: la mayoría es una carcasa con un piloto.
Lo que tiene que haber dentro es el condensador y la electrónica que lo gobierna. Sin eso, es un piloto caro.
«Por eso no te pido que me creas. Te pido que hagas la prueba que hago yo.»

Lo enchufas, dejas pasar una factura entera y la pones al lado de la anterior.
No un día ni una semana: un ciclo completo, que es como se factura.
Los que ya lo usan hablan de entre un 20 y un 35% menos en la parte de consumo — más cuanto más vieja es la instalación.
En una factura de 100-140 euros, que es lo normal en un piso de los 80 o los 90, eso son 25-40 euros cada mes.
Y si tu factura no se mueve, lo devuelves. Ahí está la diferencia con las otras dos: la prueba la pagas tú con tiempo, no con una firma.
Andrés, 52 · ValenciaCompra verificadaEstuve a punto de meterme en placas y me echó para atrás el presupuesto y la obra. Probé esto porque se paga al recibirlo. La primera factura entera con el aparato: de 118 a 81 euros, en un piso del 92. Ya van cinco facturas seguidas.
A 312 personas les pareció útil
Carmen, 63 · SevillaCompra verificadaA mí me habían llamado tres compañías y en todas acababa lo mismo: dos años de permanencia. Esto no me ataba a nada, y eso fue lo que me convenció. La factura de julio: 67 euros. Casi 25 que se quedan conmigo.
A 268 personas les pareció útil
José Luis, 66 · ZaragozaCompra verificadaYo el papel de la luz no lo entiendo y ya me daba vergüenza preguntar. Edificio del 79, instalación de la época: enero me vino en 141 euros y este último mes, 102. No he cambiado nada en casa.
A 224 personas les pareció útil
Gente que antes de esto se había planteado placas, o había cambiado de compañía al menos una vez.

«Lo que me cuentan no es el ahorro: es que dejan de abrir el sobre con el estómago cerrado.»
Y que por fin entienden algo de lo que pasa en su casa, que no es poco.
Mira lo que cuentan clientes PowerSave de toda España
95% de quienes lo prueban lo recomendaría a un amigo
★★★★★
Rosa María P., 54 años — Madrid (Carabanchel)
Soy viuda y vivo sola en un piso de 70 metros en un bloque de los años 80. La factura me venía entre 85 y 95€ y nunca entendí por qué: yo apenas pongo la nevera, la vitro y un rato de tele. Me senté un día a leer el desglose para enterarme y me rendí entre tanto peaje e impuesto. Mi vecina Loli me habló de esto y, como era contra reembolso, dije: no pierdo nada. Lo enchufé al lado del frigorífico. La factura de marzo: 64€. 28 euros menos sin cambiar nada en casa. Y lo mejor: ya no me peleo con el papel, miro el número final y punto.
★★★★★
Francisco J. Torres, 61 años — Málaga
Piso en un bloque de los 80 con la instalación original, nunca tocada salvo algún parche. Siempre pagué burradas comparado con amigos de construcciones nuevas y jamás entendí por qué; la factura era un jeroglífico. Puse los dos: uno junto al cuadro eléctrico y otro detrás de la tele. Primera factura después: de 153€ a 108€. Mi electricista de confianza vino a una revisión, le enseñé el aparato y me dijo que tenía todo el sentido, que mi edificio tiene corrientes cruzadas entre pisos por el deterioro de los cables. Dinero mejor gastado en mi vida, imposible.
★★★★★
Pedro Navarro, 67 años — Alicante
A mi edad ya no me fío de nada y, además, los papeles de la luz no hay quien los entienda. Pero mi nieta, que estudia ingeniería eléctrica, me explicó lo de los condensadores y la electricidad residual y me dijo que técnicamente tenía sentido. Si lo dice ella, me fío. Llevo cuatro meses y todos los meses pago entre 30 y 40€ menos que el año pasado en el mismo periodo. En enero pagué 97€ cuando en enero de 2025 pagué 138€. Se lo he recomendado a tres vecinos y los tres han notado bajada.
★★★★☆
Inmaculada Sánchez, 48 años — Bilbao
Le pongo 4 estrellas en vez de 5 porque el primer mes solo bajó un 12% y me esperaba más; estuve a punto de devolverlo. Pero esperé al segundo mes y fue un 28% menos. Creo que necesita un tiempo de ajuste para estabilizar el filtrado. Ahora ahorro unos 25-27€ al mes de forma estable, más de 300€ al año. Y lo agradezco doble porque yo de facturas no entiendo nada: no he tenido que estudiarme ningún concepto, solo ver el recibo más bajo. Mi marido, que es ingeniero, lo abrió y me confirmó que el condensador es de buena calidad. No es humo.
★★★★★
Marta Cifuentes, 43 años — Valladolid
Madre soltera con dos hijos adolescentes que tienen encendido todo el día: ordenador gaming, PlayStation, dos móviles cargando, la tele con YouTube, el router 24 horas... Mi factura de enero fue de 132€ y estaba desesperada. Intenté entender el desglose para ver dónde recortar y me perdí entre potencia, peajes y un recargo nuevo que ni sabía qué era. Lo pedí contra reembolso sin esperar mucho. La factura siguiente: 91€. SIN cambiar nada de los hábitos de casa. 41 euros menos al mes, y sin tener que descifrar ese papel imposible. Todavía no me lo creo del todo.
★★★★★
Manuel G., 67 años — Zaragoza
Jubilado, pensión justa, piso de 85 metros en un bloque del 87. La luz se me iba a 140€ fácil en invierno y nunca entendí el porqué de tanto cargo raro en el papel. Mi hijo me regaló dos PowerSave y los enchufé sin esperar gran cosa, uno en el pasillo y otro en el salón. Lo de enero me vino en 98€: 42 euros menos en el mes más caro del año. Le dije a mi hijo que era el mejor regalo de su vida, y lo digo en serio. Ya no me caliento la cabeza con el desglose: pago lo mío y se acabó.

Nada en absoluto. Esa es justo la idea: no tienes que descifrar el desglose ni saber qué es un peaje o el impuesto eléctrico. Lo sacas de la caja, lo enchufas, se enciende el LED verde y ya está trabajando. La factura baja sola; tú solo tienes que compararla con la del mes anterior.
El condensador empieza a filtrar en cuanto lo enchufas, pero la diferencia la ves al siguiente ciclo de facturación (uno o dos meses, según tu compañía). No es que la luz cueste menos al día siguiente: es que al cerrar el mes tu contador ha registrado menos kWh porque ha dejado de contar la corriente residual.
Completamente legal. No manipula el contador, no toca la instalación ni puentea nada. Se conecta al enchufe como cualquier otro aparato y filtra corrientes residuales dentro de tu propio circuito, que es tu derecho como propietario. Ninguna compañía puede sancionarte por enchufar un dispositivo en tu casa.
Porque cuanta más corriente pase por tu contador, más factura. La electricidad residual es un fenómeno conocido en el sector —cualquier electricista lo sabe—, pero no tiene una solución "oficial" porque a quien te cobra no le interesa que la tenga. Por eso nunca aparece con su nombre en ninguna línea del recibo.
Funciona en cualquier vivienda conectada a la red española (90-250V, 50-60Hz): pisos, casas, chalets, áticos. En edificios antiguos con instalaciones comunitarias compartidas es donde más se nota, porque hay más corriente residual circulando por las canalizaciones deterioradas.
Con la oferta 1+1 te llegan dos. La recomendación es poner una cerca del cuadro eléctrico y otra en el punto más alejado de la casa, para cubrir todo el circuito de punta a punta. En pisos de más de 80 m² o casas de dos plantas, las dos unidades marcan una diferencia notable.
Al recibirlo: pagas en la puerta de tu casa, en efectivo o como prefieras, cuando el paquete ya está en tus manos. Sin adelantar nada por internet ni dar la tarjeta.
Tienes 30 días de prueba reales. Si en tu siguiente recibo no notas diferencia, nos escribes y te devolvemos el 100% del importe. El riesgo lo asumimos nosotros, no tú.
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95% de quienes lo prueban lo recomendaría a un amigo
★★★★★
Rosa María P., 54 años — Madrid (Carabanchel)
Soy viuda y vivo sola en un piso de 70 metros en un bloque de los años 80. La factura me venía entre 85 y 95€ y nunca entendí por qué: yo apenas pongo la nevera, la vitro y un rato de tele. Me senté un día a leer el desglose para enterarme y me rendí entre tanto peaje e impuesto. Mi vecina Loli me habló de esto y, como era contra reembolso, dije: no pierdo nada. Lo enchufé al lado del frigorífico. La factura de marzo: 64€. 28 euros menos sin cambiar nada en casa. Y lo mejor: ya no me peleo con el papel, miro el número final y punto.
★★★★★
Francisco J. Torres, 61 años — Málaga
Piso en un bloque de los 80 con la instalación original, nunca tocada salvo algún parche. Siempre pagué burradas comparado con amigos de construcciones nuevas y jamás entendí por qué; la factura era un jeroglífico. Puse los dos: uno junto al cuadro eléctrico y otro detrás de la tele. Primera factura después: de 153€ a 108€. Mi electricista de confianza vino a una revisión, le enseñé el aparato y me dijo que tenía todo el sentido, que mi edificio tiene corrientes cruzadas entre pisos por el deterioro de los cables. Dinero mejor gastado en mi vida, imposible.
★★★★★
Pedro Navarro, 67 años — Alicante
A mi edad ya no me fío de nada y, además, los papeles de la luz no hay quien los entienda. Pero mi nieta, que estudia ingeniería eléctrica, me explicó lo de los condensadores y la electricidad residual y me dijo que técnicamente tenía sentido. Si lo dice ella, me fío. Llevo cuatro meses y todos los meses pago entre 30 y 40€ menos que el año pasado en el mismo periodo. En enero pagué 97€ cuando en enero de 2025 pagué 138€. Se lo he recomendado a tres vecinos y los tres han notado bajada.
★★★★☆
Inmaculada Sánchez, 48 años — Bilbao
Le pongo 4 estrellas en vez de 5 porque el primer mes solo bajó un 12% y me esperaba más; estuve a punto de devolverlo. Pero esperé al segundo mes y fue un 28% menos. Creo que necesita un tiempo de ajuste para estabilizar el filtrado. Ahora ahorro unos 25-27€ al mes de forma estable, más de 300€ al año. Y lo agradezco doble porque yo de facturas no entiendo nada: no he tenido que estudiarme ningún concepto, solo ver el recibo más bajo. Mi marido, que es ingeniero, lo abrió y me confirmó que el condensador es de buena calidad. No es humo.
★★★★★
Marta Cifuentes, 43 años — Valladolid
Madre soltera con dos hijos adolescentes que tienen encendido todo el día: ordenador gaming, PlayStation, dos móviles cargando, la tele con YouTube, el router 24 horas... Mi factura de enero fue de 132€ y estaba desesperada. Intenté entender el desglose para ver dónde recortar y me perdí entre potencia, peajes y un recargo nuevo que ni sabía qué era. Lo pedí contra reembolso sin esperar mucho. La factura siguiente: 91€. SIN cambiar nada de los hábitos de casa. 41 euros menos al mes, y sin tener que descifrar ese papel imposible. Todavía no me lo creo del todo.
★★★★★
Manuel G., 67 años — Zaragoza
Jubilado, pensión justa, piso de 85 metros en un bloque del 87. La luz se me iba a 140€ fácil en invierno y nunca entendí el porqué de tanto cargo raro en el papel. Mi hijo me regaló dos PowerSave y los enchufé sin esperar gran cosa, uno en el pasillo y otro en el salón. Lo de enero me vino en 98€: 42 euros menos en el mes más caro del año. Le dije a mi hijo que era el mejor regalo de su vida, y lo digo en serio. Ya no me caliento la cabeza con el desglose: pago lo mío y se acabó.