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No. La faja aprieta la cintura, donde solo hay tejido blando: funciona mientras la llevas y, al quitártela, vuelve. El Flexiback va abajo, sobre hueso: rodea la pelvis y se apoya en el sacro, que es donde años de agacharte aflojaron la bisagra.
La hernia no es el principio: es el final. Años con la pelvis volcada concentran la presión en el mismo borde del disco, y ese borde cede. Duele la carga mal repartida, no la etiqueta. Un caso serio lo lleva tu médico.
Es de perfil fino y va bajo, sobre la cadera: bajo un pantalón, una falda o un pijama no se dibuja. En negro y color piel, con tejido transpirable que no hace bulto ni da calor. Lo llevas la mañana entera sin que nadie lo sepa.
Las fajas rígidas inmovilizan el tronco y tu musculatura se acomoda. El Flexiback es elástico y te deja moverte: da compresión DIRIGIDA a la pelvis solo en los gestos que hacen el daño. Tú sigues moviéndote con tus músculos activos.
Sí se puede, aunque donde más sentido tiene es de día: tu tramo de carga son los gestos. No se sube porque no va a la cintura, donde todo resbala: va encajado bajo los huesos de la cadera. Con cuatro a seis horas al día cubres de sobra.
Talla única regulable, en dos movimientos. Lo colocas bajo, sobre la pelvis, con la almohadilla en el sacro, y cierras el velcro. Luego tiras de las dos correas hasta notar la cadera firme, no estrangulada.
Los primeros días te agachas y no llega ese tirón que te dejaba parada. Hacia la segunda semana los gestos dejan de ir medidos. Y sobre el día 25, tu casa entera sin acordarte de la espalda.
Porque no es una faja. Hay bandas de 15 € que aprietan la cintura y no tocan la pelvis: duran lo que dura el apretón. Este está hecho para una sola misión, sostener la báscula pélvica. Directo de fábrica: 39,95 € en vez de 80 €.
Pagas en la puerta de tu casa, cuando el paquete ya está en tus manos. Sin adelantar nada por internet.
Entre 24 y 72 horas hábiles en toda España. Envío gratuito, con seguimiento.
Tienes 30 días de prueba reales. Si te sigues dando el tirón al agacharte, escríbenos y te devolvemos el 100 %. Lo asumimos nosotros.
Has probado la faja, el fisio y hasta el masajeador de calor, y en cuanto te vuelves a agachar el tirón vuelve. Hay una razón física, y te la explicamos aquí debajo. Flexiback es el cinturón pélvico de compresión dirigida que se ciñe abajo, por debajo de los huesos de la cadera. Es el nº1 diseñado solo para la pelvis, el que usa en consulta Javier Alcántara, fisio en Madrid, 22 años de consulta.
* 4,8/5 de nota media · Diseñado con fisioterapeutas · Lo pagas en la puerta de tu casa
Te agachas a hacer la cama o a coger las bolsas del suelo y te pega un tirón en las lumbares que te baja por toda la pierna. Te quedas ahí parada, esperando a que se pase; muchas veces te tienes que sentar. Y al día siguiente, otra vez.
Y llega la mañana con la casa por hacer. Antiinflamatorios, el masajeador de calor, la faja que se dio de sí en diez días, el fisio semana tras semana… y seguías igual. Y empiezas a pensar que esto ya es para siempre — a una edad en la que deberías estar entera.
No es la edad. Y no es que no hayas hecho nada. Ese tirón que te dobla cada vez que te agachas tiene un origen que no te ha contado nadie — y no está en la espalda: está un piso más abajo, en tu pelvis.
Cuando te pasas AÑOS AGACHÁNDOTE —la cama, la lavadora, las bolsas del suelo, la compra— la bisagra que sujeta la pelvis por detrás se afloja y la pelvis se queda volcada hacia delante. Con la pelvis volcada, la base de la columna queda inclinada: el peso se concentra en la parte de atrás de los dos últimos discos, por donde salen las raíces del nervio.
Al doblar la espalda esa bisagra floja cede, la pelvis se descuelga y se apoya de golpe en el mismo punto: la raíz se irrita y te despierta y baja por la pierna. Por eso te calma sentarte un rato: al descargar el peso, la pelvis se suelta y el nervio deja de tener quien lo pise.
Como una casa con los cimientos inclinados: la grieta se ve arriba, pero el fallo está abajo.
Por eso las pastillas, el fisio y el masajeador de calor no te lo quitaban: tapaban la grieta mientras la base seguía inclinada. El calor relaja el músculo de encima, pero no sujeta la bisagra que se ha quedado suelta. Te alivian unos días y vuelve. Siempre. Y la hernia que te enseñó la resonancia no es la causa: es el resultado final de años cargando torcida sobre esa base.
Si no cambias nada, mañana vuelves a agacharte cuarenta veces sobre la misma base inclinada. Y cada mes, más gestos que evitas y más cosas de tu casa que dejas para otro día. Igual o peor.
Todas se pasaban el día agachándose y notaban el calambre bajando por la pierna. Habían probado de todo por arriba —incluida la faja— antes de entender que el fallo estaba abajo. Desliza para leer cómo se mueven ahora. →
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Charo M., 58 años
A mí la resonancia me puso hernia y me quedé con que ya no había nada que hacer, solo aguantar. Masajes, piscina, pastillas de todo tipo, y siempre volvía. Nadie me explicó nunca que el problema empezaba en la pelvis y no en la espalda. Es lo primero que me dura.
★★★★★
Loli R., 61 años
Llevaba dos años sin agacharme a la lavadora sin apoyarme en la pared. El otro día saqué la ropa, me levanté y me di cuenta a los diez minutos de que lo había hecho del todo normal. Me quedé parada en el pasillo.
★★★★★
Pilar M., 49 años
Lo compré por las reseñas y con poca fe, la verdad. Lo llevo la jornada entera, ni abulta ni da calor debajo del pantalón. Lo que más valoro es una bobada: agacharme a atarme las zapatillas por la mañana sin apoyarme en la mesa ni coger aire antes.
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La faja que ya tienes en el cajón aprieta la barriga, en la cintura, por encima de los huesos de la cadera: ahí solo hay tejido blando y nada a lo que agarrarse. Tu problema está un piso más abajo, en la pelvis, que de tantos años agachándote —la cama, la lavadora, las bolsas del suelo— se ha quedado volcada hacia delante y deja la base de la columna inclinada.
Míralo en la imagen y ya está:
Con la pelvis volcada, la carga se apoya en el borde de atrás del disco, justo encima de la raíz del nervio. En cuanto te doblas, ese borde se clava de golpe: ahí llega el tirón. Por eso te calma sentarte, y por eso el calor no lo arregló.
El Flexiback trabaja donde empieza. Esto es lo que hace, por dentro:
La parte técnica del Flexiback (por qué no hay nada igual):
Una faja que sirve "para todo" no sujeta bien nada. El Flexiback hace UNA sola cosa. Por eso no es "caro": es el único.
Desde el primer día notas la pelvis sujeta por debajo y te agachas sin ir esperando el tirón. Puede sentirse «distinto»: es tu pelvis recibiendo por fin un apoyo abajo.
Hacia el décimo día haces la cama, la lavadora y recoges del suelo del tirón, sin pararte. Y te levantas de la silla sin apoyarte ni coger aire.
Sobre el día 15 hablan los gestos tontos: te agachas a atarte las zapatillas o a coger la bolsa del suelo sin pensarlo antes. Y las noches en que la pierna te despertaba, también se calman. Y si no lo notas, tienes 30 días para devolverlo.
Javier Alcántara
Fisioterapeuta en Madrid · 22 años de consulta tratando lumbares y ciática
"La paciente me lo cuenta siempre con las mismas palabras: me agacho o me levanto y me da un calambre en las lumbares que me baja por toda la pierna. Y llega convencida de que es la edad o de que ya no tiene arreglo. Casi nunca es ninguna de las dos: es mecánico y empieza un piso más abajo, en la pelvis."
"Son años agachándose en casa —hacer la cama, la lavadora, recoger las bolsas del suelo—. Ese gesto repetido deja acortados los flexores de la cadera; esos flexores tiran de la pelvis y la vuelcan hacia delante, y la base de la columna se queda inclinada.
Con esa inclinación el peso deja de repartirse y se concentra en el borde de atrás de los últimos discos, justo por donde sale la raíz del nervio que baja a la pierna."
"Quieta o andando, ese apoyo sobre la raíz va y viene solo; por eso las pruebas del médico salen limpias y le dicen que no tiene nada. En el gesto es al revés: dobla la espalda, la pelvis vuelca hacia delante y el disco se clava encima del nervio de golpe.
Ahí llega el tirón que la deja parada, y si el día ha sido duro, esa noche la pierna la despierta. El calor no toca nada de eso: afloja el músculo que lleva meses compensando, no la inclinación de su pelvis.
Y la faja aprieta la cintura, un palmo por encima del problema, donde solo hay tejido blando y nada a lo que agarrarse."
"Hace falta sujeción abajo, rodeando el aro de la pelvis y apoyada en los dos salientes duros de la cadera y en el sacro, y mantenerla también en las horas de cama. Cuando una paciente me pregunta cuál, no le doy diez opciones: le doy uno, el Flexiback, porque es el único pensado para hacer exactamente esto."
Javier Alcántara
No te vamos a engañar: hay cosas que alivian un rato. La diferencia está en si tocan la base o solo el dolor de hoy.
| Opción | Lo que aporta | Lo que cuesta |
|---|---|---|
| Fisio, camilla y pilates | Te sueltan la zona una hora. No tocan las cuarenta veces al día que te agachas, que son las que inclinan la pelvis | 40–60 € la sesión, y el lunes otra vez |
| Fajas y cinturones de tienda | Aprietan la cintura, donde solo hay tejido blando: la pelvis bascula igual | 15–40 €, y a los diez días ha cedido |
| Pastillas, parches y pinchazos | Callan el nervio unas horas: te vuelves a agachar y el tirón aparece igual | Receta tras receta, y vuelta a empezar |
| Masajeador o manta de calor | Relaja el músculo de encima; el aro de la pelvis se te descoloca igual al agacharte | 40 – 90 €, y te sigue dando el tirón |
| Flexiback · cinturón pélvico | Ciñe la pelvis y el sacro en las horas en que de verdad cargas. Perfil fino, no se marca bajo la ropa. Directo de fábrica | 39,95 € en vez de 80 €, sin nadie en medio: precio de fábrica |
Todo lo que has probado llega DESPUÉS del dolor, y tu pelvis se descoloca DURANTE cada gesto — una hora de camilla contra cuarenta veces que doblas la espalda al día. Nosotros hacemos una sola cosa: sostener tu pelvis mientras haces la casa. A partir de ahí, todo lo demás suma.
Cuidado con lo que te venden para las lumbares: Flexiback es la única propuesta seria para tu pelvis.
Casi todo lo que se vende para la espalda va detrás del parche del día: fajas que aprietan la cintura, pastillas, un rato de calor, una sesión suelta que mañana vuelve a lo mismo. Y por el camino nadie toca lo único que de verdad cambia las cosas — la posición de tu pelvis en las horas que te agachas y en las horas que estás acostada.
El Flexiback no persigue parches. Hace una sola cosa y la hace bien: ceñir la pelvis y el sacro con las dos tiras laterales de tensión regulable para que la base de tu columna deje de estar inclinada — porque de agacharte cuarenta veces al día, la bisagra de abajo se va quedando dada de sí: la pelvis se descoloca, el último tramo de la columna se cierra por detrás y estrecha la salida del nervio.
Por eso el tirón llega justo en el gesto.
Más y más no es mejor. Mejor es mejor.
Su misión es UNA sola: sujetar tu pelvis para que la base de la columna deje de estar inclinada, en las horas de casa y también acostada. Pero al hacerlo bien, todo lo demás se ordena — y estos extras vienen de regalo.
Sacas la ropa y te levantas sin apoyarte en la pared ni coger aire antes
Estiras las sábanas de las cuatro esquinas sin quedarte parada a media vuelta
Te agachas y te levantas sin quedarte parada esperando a que se pase
Perfil fino bajo la ropa: nadie sabe que lo llevas
Tejido técnico elástico: aguanta el día entero sin darte calor bajo la ropa
A mano o en lavadora a 30º, y seca en unas horas
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Póntelo un mes en tus horas de casa y de agacharte, y también al acostarte. O te agachas sin que te pegue el tirón o te devolvemos cada euro, sin preguntas.
Podemos arriesgarnos porque sabemos lo que pasa cuando alguien deja de apretarse la cintura y empieza a sujetar la pelvis: menos de 4 de cada 100 lo devuelven.
Y además pagas en la puerta de tu casa, cuando ya lo tienes en las manos.
Esto es lo que cuenta la gente a la que se le agacha y le pega el tirón que le baja por la pierna
94% de quienes lo prueban se lo recomendaría a alguien de su familia
★★★★★
Charo M., 58 años
Masajes, piscina, pastillas de todo tipo, y siempre volvía. Nadie me explicó nunca que el problema empezaba en la pelvis y no en la espalda. Es lo primero que me dura.
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Pudi G., 55 años
Ya me habían hablado de infiltrarme. Dos meses con el Flexiback y en Nochebuena levanté a mi nieta en brazos. Mi mujer me miró y no dijo nada, pero se le llenaron los ojos.
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Antonio R., 58 años
El médico me dijo que era la edad y me lo tragué. Lo que me cambió la cabeza fue entender que la cosa empieza un piso más abajo, en la pelvis. Lo llevo ceñido bajo la camisa y ahora me levanto sin agarrarme a la puerta.
★★★★★
Antonia M., 64 años
Llevaba 4 años con dolor sacroilíaco que iba a peor. Lo uso cuando coso y en seis semanas el dolor de fondo ha bajado tanto que ya ni lo pienso.
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Manoli G., 61 años
Salí de la resonancia con la palabra hernia encima. Me lo pongo en las horas que más cargo y llego a las bolsas del suelo sin ir midiendo el gesto.
Somos de España, estamos en Cádiz y el producto te llegará rápido, que es lo que te mereces. 24/48H
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Como ya sabes, aunque encuentres productos similares en otras tiendas, nosotros somos únicos, comprando con nosotros, no solo compras calidad sino que a la vez ayudas al planeta a que tenga más agua y menos sequía.
