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No. La faja se ciñe a la cintura y aprieta el abdomen, por encima del problema: por eso mucha gente se pilla una cualquiera en la farmacia, o una de moto que es demasiado rígida e incómoda, y sigue igual. El Flexiback va ABAJO: rodea la pelvis y el sacro, justo sobre el hueso, que es donde empieza la cadena. Ocho horas sentado acortan y tensan los flexores de la cadera, que tiran de la pelvis hacia delante; con la pelvis volcada, la base de la columna queda inclinada y la carga deja de repartirse por el centro del disco y se concentra siempre en el mismo borde de atrás, justo donde sale la raíz del nervio — y ahí es cuando te agachas o te levantas y te da el calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna. Una faja en la cintura no toca esa báscula pélvica; el Flexiback la sujeta donde se produce. Es una banda estrecha de 10-15 cm, no un corsé.
La hernia que sale en la resonancia no es el principio de la historia: es el final. Años con la pelvis volcada hacia delante concentran la presión siempre en el mismo borde del disco, y ese borde acaba cediendo. Por eso hay gente con hernia en la imagen y sin dolor, y gente con la resonancia limpia que no puede ni andar: lo que duele es la carga mal repartida, no la etiqueta. El Flexiback no borra una hernia — trabaja sobre la base inclinada que la fabricó y que la sigue castigando cada día que te sientas o cargas peso. Si tu médico lleva un caso serio, eso lo lleva él; esto acompaña las horas de carga.
Es de perfil fino y va bajo, sobre la cadera: bajo un pantalón normal o una falda no se dibuja. En negro y antracita, con tejido técnico transpirable que no hace bulto ni da el calor del neopreno grueso de las de moto. Puedes llevarlo la jornada entera de oficina o la ruta completa al volante sin que nadie sepa que lo llevas puesto.
Las fajas rígidas inmovilizan el tronco entero: tu musculatura deja de trabajar y se acomoda. El Flexiback no inmoviliza nada, es elástico y te deja moverte: lo que hace es dar compresión DIRIGIDA a la pelvis en las horas de carga — las que pasas sentado, conduciendo o agachándote — para que la báscula no se vaya hacia delante en cada gesto. Tú sigues moviéndote, andando y trabajando con tus músculos activos.
En las horas de carga, que son las que hacen el daño: la jornada sentado, las rutas largas al volante y los ratos de agacharte o cargar peso. De cuatro a seis horas al día cubren a la mayoría. No hace falta dormir con él ni llevarlo todo el día.
Primero lo colocas bajo, sobre la pelvis, con la almohadilla centrada en el sacro, y cierras el velcro frontal sin apretar. Luego tiras de las dos correas laterales hasta notar la cadera firme, no estrangulada: tienes que poder respirar y sentarte cómodo. Con esas dos tiras gradúas la compresión y la vas ajustando según el día — más firme para conducir o cargar, más suave para estar en la mesa.
El primer día ya te levantas de la silla de otra manera, porque la pelvis no se vuelca en el gesto. Hacia la segunda semana el calambre que baja por la pierna aparece menos veces y menos fuerte. Y sobre el día 25 es cuando la gente nos cuenta lo que de verdad buscaba: agacharse a coger algo del suelo sin ir midiendo el movimiento. Tienes 30 días para probarlo; si no lo notas, lo devuelves.
Porque no es una faja. Si buscas lo más barato, esto no es para ti: en la farmacia tienes bandas genéricas por 15 € que aprietan la cintura y no tocan la pelvis, y por eso te duran lo que dura el apretón. Pero si buscas algo que actúe sobre la base y te devuelva el movimiento, el Flexiback está diseñado para una sola misión, sostener la báscula pélvica, con tejido técnico transpirable, refuerzo sacro y dos tiras de tensión regulable. Viene directo de fábrica, sin intermediarios: 39,95 € en vez de los 70 € que marca, y una fracción de lo que cuesta una órtesis pélvica de ortopedia que hace lo mismo.
Al recibirlo: pagas en la puerta de tu casa, en efectivo o como prefieras, cuando el paquete ya está en tus manos. Sin adelantar nada por internet.
Entre 24 y 72 horas en toda España. Envío gratuito, con seguimiento.
Tienes 30 días de prueba reales. Si no notas que te agachas y te levantas sin ir midiendo cada gesto, escríbenos y te devolvemos el 100 % del importe. Lo asumimos nosotros, no tú.
¿Te agachas o te levantas de la silla y te da un calambre en las lumbares que te baja por la pierna? No es la edad ni un mal gesto: tras años sentada o cargando peso, los flexores de la cadera vuelcan la pelvis, la base de la columna queda inclinada y el nervio queda pinzado. Por eso lo que has probado te dura lo que dura: calma arriba y la base sigue torcida. Flexiback es el cinturón pélvico de compresión dirigida que se ciñe abajo, sobre la pelvis y el sacro, y la sostiene en tus horas de carga. Es el nº1 diseñado solo para la pelvis, el que 9 de cada 10 fisioterapeutas recomiendan en consulta.
* 4,8/5 · +12.463 españolas ya lo llevan en sus horas de silla y de carga · Diseñado con fisioterapeutas
Te agachas a coger algo del suelo, o te levantas de la silla después de un rato largo, y te da un calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna. Desde entonces ya no te agachas sin pensarlo: te apoyas en la mesa para levantarte, te pones de lado para atarte los zapatos, y calculas cada gesto antes de hacerlo. Conducir un rato largo o coger un peso te lo despierta igual. Y en casa ya te lo dicen: «ten cuidado», «eso no lo cojas tú».
Y llega la mañana en que apoyas el pie en el suelo al levantarte y el calambrazo te recorre la pierna entera y te deja sentado en la cama sin poder moverte. Vas al médico, te hacen la resonancia y te ponen la etiqueta: hernia. Pastillas, fisioterapia cada semana, y a las dos semanas otra vez igual. Y empiezas a pensar que esto ya es para siempre.
No es la edad. Y no fue ese mal gesto. Ese calambre tiene un origen que no te ha contado nadie — y no está en la espalda: está un piso más abajo, en tu pelvis.
Cuando pasas OCHO HORAS sentado —oficina, coche, camión— o te agachas y cargas peso una y otra vez, los flexores de la cadera se quedan acortados y tensos y tiran de la pelvis hacia delante. Con la pelvis volcada, la base de la columna queda inclinada: el peso deja de repartirse por el centro de los discos y se concentra en la parte de atrás de los dos últimos, justo por donde salen las raíces del nervio. Ahí el disco se aplasta por detrás, empuja y roza esa raíz, y por eso el dolor no se queda en las lumbares: baja por la pierna. Como una casa con los cimientos inclinados: la grieta se ve arriba, pero el fallo está abajo.
Por eso los masajes, la fisioterapia, las pastillas y las infiltraciones no te lo quitaban: tapaban la grieta mientras la base seguía inclinada. Te alivian unos días y vuelve. Siempre. Y la hernia que te enseñó la resonancia no es la causa: es el resultado final de años cargando torcido sobre esa base.
Si no cambias nada, mañana vuelves a pasar otras ocho horas cargando sobre la misma base inclinada. Y cada mes que pasa, más gestos que evitas y menos sitios donde te atreves a agacharte. Igual o peor.
Más de 12.463 personas reales, con el mismo calambre bajando por la pierna. Habían probado de todo por arriba hasta entender que el fallo estaba abajo. Desliza para leer cómo están ahora. →
★★★★★
Loli R., 61 años — Valencia
Llevaba dos años sin agacharme a la lavadora sin apoyarme en la pared. El otro día saqué la ropa, me levanté y me di cuenta a los diez minutos de que lo había hecho del todo normal. Me quedé parada en el pasillo.
★★★★★
José M., 64 años — Valencia
Conduzco camión y al bajar de la cabina era cuando me daba el latigazo por la pierna. Me lo pongo antes de la ruta y bajo del escalón como una persona normal. Con la faja de moto que probé no aguantaba ni una hora.
★★★★★
Marta G., 52 años — Madrid
Ocho horas de oficina y luego no podía ni levantarme de la silla sin darme el pinchazo. Llevo tres semanas poniéndomelo debajo de la falda y nadie en la oficina sabe que lo llevo. Ya me levanto sin agarrarme a la mesa.
★★★★☆
Antonio L., 68 años — Zaragoza
Los primeros días me costó cogerle el punto a las dos tiras de los lados. Mi yerno me dijo que insistiera. A la semana ya sabía cuánto apretar, y al mes volví a bajar al huerto y estuve agachado sin acordarme de la pierna.
★★★★★
Charo M., 58 años — Sevilla
A mí la resonancia me puso hernia y me quedé con que ya no había nada que hacer, solo aguantar. Masajes, piscina, pastillas de todo tipo, y siempre volvía. Nadie me explicó nunca que el problema empezaba en la pelvis y no en la espalda. Es lo primero que me dura.
★★★★★
Pudi G., 55 años — Valladolid
Yo era el que se quedaba sentado en las comidas familiares mientras los demás recogían, y me daba una vergüenza horrible. Ya me habían hablado de infiltrarme. Dos meses con el Flexiback y en Nochebuena levanté a mi nieta en brazos. Mi mujer me miró y no dijo nada, pero se le llenaron los ojos.
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La faja de siempre aprieta la barriga, en la cintura, por encima de los huesos de la cadera: ahí solo hay tejido blando y nada a lo que agarrarse. Tu problema está un piso más abajo, en la pelvis, que tras horas sentada se queda volcada hacia delante y deja la base de la columna inclinada.
Míralo en la imagen y ya está:
Con la pelvis volcada, la carga deja de repartirse por el centro de los discos y se apoya en el borde de atrás, justo encima de la raíz del nervio que baja a la pierna. Por eso te agachas o te levantas y llega el calambre. Y por eso nada de lo que te trataban arriba te lo quitaba: es mecánico.
El Flexiback trabaja donde empieza. Esto es lo que hace, por dentro:
La parte técnica del Flexiback (por qué no hay nada igual):
Una faja que sirve "para todo" no sujeta bien nada. El Flexiback hace UNA sola cosa. Por eso no es "caro": es el único.
Desde el primer día notas la pelvis sujeta por debajo, sobre el sacro, y te agachas sin esperar ese calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna. Puede sentirse «distinto»: es tu pelvis recibiendo por fin un apoyo abajo, donde llevaba años sin tenerlo.
Hacia el décimo día te levantas después de horas sentado, en la oficina o al bajar del coche, y sales sin buscar la mesa con la mano. Y en casa dejan de decirte «ten cuidado al agacharte».
Sobre el día 15 hablan los gestos: coger las zapatillas del suelo, atarte los cordones, bajar la compra del maletero, sin pararte a medir cómo lo haces. Y si no lo notas, tienes 30 días para devolverlo.
Nuria Beltrán
Fisioterapeuta en Valencia · 17 años tratando lumbares y ciática
"El paciente me lo cuenta siempre igual: me agacho o me levanto y me da un calambre en las lumbares que me baja por la pierna. Y llega convencido de que es la edad. Casi nunca lo es: es mecánico y empieza un piso más abajo."
"Ocho horas sentado mantienen acortados los flexores de la cadera; esos flexores vuelcan la pelvis y la base de la columna se queda inclinada. Entonces el peso se concentra detrás de los últimos discos, justo por donde sale el nervio que baja a la pierna."
"En camilla se la sujeto con las manos y nota el cambio en la misma sesión. El problema es que mis manos no le acompañan a la oficina ni al camión, que es donde carga mal las ocho horas siguientes. Por eso lo que prueba le dura lo que dura."
"Hace falta sujeción abajo, rodeando la pelvis y el sacro, solo en las horas de carga. Cuando un paciente me pregunta cuál, no le doy diez opciones: le doy uno, el Flexiback, porque es el único pensado para hacer exactamente esto."
Nuria Beltrán
No te vamos a engañar: hay cosas que alivian un rato. La diferencia está en si tocan la base o solo el calambre de esta mañana.
| Opción | Lo que aporta | Lo que cuesta |
|---|---|---|
| Fisioterapia, rehabilitación y pilates | Te sueltan la zona una hora… pero no tocan las ocho horas de silla o de coche que vuelven a volcarte la pelvis hacia delante | 40–60 € la sesión, y el lunes otra vez |
| Fajas lumbares y cinturones rígidos de moto | Aprietan la cintura, que está arriba: la pelvis sigue basculando igual. Y son demasiado rígidas, incómodas y dan calor | 15–40 €, y sigues igual al agacharte |
| Pastillas, parches e infiltraciones | Callan el nervio unas horas mientras la base sigue inclinada: pan para hoy y hambre para mañana | Receta tras receta, y vuelta a empezar |
| Cinturón pélvico importado de marca | Se enrolla y se afloja a las pocas semanas; la pelvis se le escapa y vuelves al punto de partida | 90 – 150 € |
| Flexiback · cinturón pélvico | Ciñe la pelvis y el sacro en las horas en las que de verdad cargas: sentado, conduciendo y al agacharte. Perfil fino en tejido técnico transpirable, no se marca bajo la ropa. Directo de fábrica | 39,95 € en vez de 70 € — sin intermediarios, precio adaptado al cliente final |
Fíjate bien: todo lo que has probado llega DESPUÉS del calambre, y la pelvis se te vuelca DURANTE las horas que estás sentado, conduciendo o cargando peso — una hora de camilla contra ocho de silla, y gana la silla. Nosotros hacemos una sola cosa: sostener tu pelvis y tu sacro mientras trabajas, conduces y te agachas, con el mismo tejido técnico transpirable que los importados y sin intermediarios por el camino. A partir de ahí, todo lo demás que hagas por fin suma.
Cuidado con lo que te venden para las lumbares: Flexiback es la única propuesta seria para tu pelvis.
Casi todo lo que hay en la farmacia va detrás del parche del día: fajas que aprietan la cintura, pastillas, una sesión suelta que mañana vuelve a lo mismo. Y por el camino nadie toca lo único que de verdad cambia las cosas — la posición de tu pelvis en las horas en las que cargas.
El Flexiback no persigue parches. Hace una sola cosa y la hace bien: ceñir la pelvis y el sacro con las dos tiras laterales de tensión regulable para que la base de tu columna deje de estar inclinada — porque al pasar horas sentado se te acortan y se te tensan los flexores de la cadera, esos tiran de la pelvis hacia delante, el último tramo de la columna se cierra por detrás y ese cierre estrecha la salida del nervio a la altura de la L5; por eso te agachas o te levantas y te da un calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna. Solo lo que tu pelvis necesita cada día, sin inmovilizarte.
Más y más no es mejor. Mejor es mejor.
Su misión es UNA sola: sujetar tu pelvis en las horas de carga para que la base de la columna deje de estar inclinada. Pero al hacerlo bien, todo lo demás se ordena — y estos extras vienen de regalo.
Te pones de pie sin ir midiendo el gesto ni apoyarte en la mesa
Bajas del coche y das el primer paso sin el pinchazo de siempre
Sin que la pierna te despierte buscando postura a las tres
Perfil fino bajo la camisa o el pantalón: nadie sabe que lo llevas
Tejido técnico elástico: aguanta la jornada sin darte calor
A mano o en lavadora a 30º, y seca en unas horas
🛡️
Póntelo un mes en tus horas de silla, de coche y de agacharte. O te levantas y andas sin que te dé el latigazo o te devolvemos cada euro, sin preguntas.
Podemos arriesgarnos porque sabemos lo que pasa cuando alguien deja de apretarse la cintura y empieza a sujetar la pelvis: menos de 4 de cada 100 lo devuelven.
Y además pagas en la puerta de tu casa, cuando ya lo tienes en las manos.
Esto es lo que cuenta la gente que se pasa el día sentada o cargando peso y ya notaba el dolor bajándole por la pierna
94% de quienes lo prueban se lo recomendaría a alguien de su familia
★★★★★
Antonio R., 58 años — Albacete
Doce años al volante de la furgoneta y ya era todos los días: me agacho o me levanto y me da un calambre en las lumbares que me baja por toda la pierna. El médico me dijo que era la edad y me lo tragué. Lo que me cambió la cabeza fue entender que la cosa empieza un piso más abajo, en la pelvis inclinada de tanta hora sentado. Lo llevo ceñido bajo la camisa las horas de ruta y ahora bajo del asiento sin agarrarme a la puerta.
★★★★★
Manoli G., 61 años — Jaén
Salí de la resonancia con la palabra hernia encima y con la sensación de que ya no había vuelta atrás. Me abrió los ojos entender que esa hernia es el final de años con la base torcida, no el principio de nada. Me lo pongo en las horas que más cargo, la compra y la casa, y lo noto en una tontería que para mí no lo es: llegar a las bolsas del suelo sin ir midiendo el gesto ni pensar en lo que me va a doler luego.
★★★★★
Rafael S., 54 años — Zaragoza
He probado de todo: masajes, fisio semana sí y semana también, piscina, pastillas de todas las clases. Me calmaba tres o cuatro días y otra vez a empezar, porque nada tocaba la base. Esto es lo primero que trabaja mientras cargo, no después de que ya me haya dado. Por volver a ir andando al trabajo sin contar los pasos que me quedan, lo habría pagado el doble sin pensarlo.
★★★★☆
José Luis T., 63 años — Badajoz
Le pongo cuatro estrellas por mi culpa: los dos primeros días me lo colocaba en la cintura, como la faja que me compré en la farmacia y que acabó en un cajón. Va abajo, sobre las caderas y el sacro, y la tensión se gradúa con las dos tiras de los lados. En cuanto lo entendí, otra historia. Me levanto del banco del taller sin el latigazo y nadie del taller sabe que lo llevo puesto debajo.
★★★★★
Pilar M., 49 años — Valencia
Nueve horas en la silla de la oficina y al levantarme el pinchazo me bajaba por la pierna hasta media mañana. Lo compré por las reseñas y con poca fe, la verdad. Lo llevo la jornada entera, ni abulta ni da calor debajo del pantalón. Lo que más valoro es una bobada: agacharme a atarme las zapatillas por la mañana sin apoyarme en la mesa ni coger aire antes.
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