¿Tienes una cuenta?
Inicia sesión para finalizar tus compras con mayor rapidez.


El cambio no es «me duele menos»: es dejar de medir cada movimiento. De levantarte de la silla apoyando las dos manos, de agacharte de lado con miedo, de dormir buscándole postura a la pierna… a coger las zapatillas del suelo sin pensarlo — que es justo el gesto que a muchos les cambió el año: me agaché para coger las zapatillas y mis lumbares hicieron «dep», fue levantarme y ver las estrellas. Y no, no te pasa porque te movieras mal aquel día ni porque «ya tienes una edad»: si te agachas o te levantas y te da un calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna, el problema nunca estuvo donde te dolía — está justo debajo, en la base sobre la que se apila todo.

Mira la imagen y ya está: la faja de siempre aprieta la barriga, ARRIBA. Pero tu problema no está ahí. Está ABAJO, en la base: horas sentado acortan los músculos que van de la pelvis al muslo, esos tiran de la pelvis hacia delante y el sacro se queda inclinado; con la base torcida, la presión deja de repartirse y se concentra siempre en el mismo borde de atrás del disco — justo por donde sale la raíz del nervio que baja a la pierna. Por eso el pinchazo empieza en las lumbares y termina en la pantorrilla. Y por eso la resonancia acaba enseñando una hernia: no es la causa de nada, es lo que queda después de años de base inclinada. Flexiback no va en la barriga: va abajo, sobre la pelvis y el sacro, y la sujeta derecha. Base recta, presión repartida, lumbares descansando. Así de simple.

Ahora entiendes por qué la semana se te repite siempre igual: en la camilla te colocan la pelvis, sales andando bien… y al día siguiente vuelves a pasarte la jornada en el coche o en la silla y la base se te vuelve a inclinar. No es que tu cuerpo «ya no responda» ni que tengas mala suerte: es que ocho horas de silla deshacen en una tarde lo que se corrigió en una hora. Es lo que cuenta cualquiera que lleve meses en esto: masajes, fisio, natación, pilates, medicamentos de todo tipo, el quiropráctico… y nada se lo soluciona ni le calma el dolor. Ahí está el hueco que nadie te había explicado: la hora de camilla no falla, falla lo que pasa en las otras ocho. Flexiback ocupa exactamente ese hueco — mantiene la base sujeta durante tu jornada, justo donde se fabrica el problema — por una fracción de lo que cuesta una sola sesión.

Da igual cuál pruebes: la que te llevas de cualquier farmacia —«fui y me pillé una cualquiera»—, la elástica de bazar o la rígida de moto, que además es incomodísima. Todas son anchas y te rodean la cintura por encima de la pelvis, así que aprietan donde no está el problema y dejan la base suelta e inclinada igual que estaba; por eso acaban en un cajón a las dos semanas. Flexiback hace lo contrario: es una banda estrecha de tejido técnico transpirable y perfil fino que se ciñe BAJO, rodeando la pelvis y el sacro, con cierre de velcro frontal, dos correas laterales de tensión regulable para graduar la compresión donde toca y una almohadilla que apoya el sacro. No aprieta la barriga: nivela la base sobre la que se apila todo lo demás. Lo ves en la comparación.

Sin ejercicios, sin acordarte de nada y sin que se te marque bajo la ropa: lo ciñes bajo, ajustas las dos correas laterales, y a hacer tu día — en el coche, en la oficina o cargando. No es lo más barato del estante, y si lo que buscas es la faja de doce euros esto no es para ti; pero si lo que quieres es dejar de ir midiendo cada gesto, hoy lo tienes a 34,95 € en vez de 70 € y con 30 días para probarlo con tus movimientos de siempre: o te agachas sin miedo, o lo devuelves. Y lo pagas en la puerta de tu casa.
Si tienes 50 años o más y te pasas el día sentada —coche, furgoneta, oficina— o te agachas y cargas peso a diario, el primer día ya notas la pelvis sujeta por debajo, a la altura del sacro y las caderas. Tantas horas en la misma postura te dejan los flexores de la cadera acortados; ellos tiran del hueso de la pelvis y la vuelcan hacia delante, y esa inclinación obliga a tus lumbares a arquearse para mantenerte recto. Las dos tiras laterales del Flexiback frenan esa basculación, así que las lumbares dejan de compensar y sales del asiento sin apoyar las dos manos.
Hacia el décimo día encadenas horas de coche, cargas la compra y te agachas al maletero sin ir esperando ese calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna. Con la pelvis nivelada, el peso deja de caer siempre sobre el mismo borde del disco: el disco deja de trabajar en cuña por un solo lado, deja de empujar hacia atrás contra la raíz del nervio que baja a la pierna, y el nervio deja de tener quien lo pise a cada movimiento. Por eso el calambre no se «tapa»: se queda sin motivo.
Sobre el día 21 hablan los gestos: te agachas de frente, te levantas y sigues andando, y por la noche no te despierta la pierna. Y si no lo notas, tienes 30 días para devolverlo.
Ricardo Alcaide
Fisioterapeuta en Valencia · 18 años tratando lumbares y nervio ciático
"A mi consulta llegan cada semana mujeres de 50 años en adelante que conducen o se agachan a diario, y todos entran con la misma frase: me agacho o me levanto y me da un calambre en las lumbares que me baja por toda la pierna."
"En camilla les recoloco la pelvis y salen andando bien. El problema es que al día siguiente vuelven a las seis horas de asiento y eso deshace el trabajo: los flexores de la cadera se acortan, tiran de la pelvis hacia delante y las últimas lumbares vuelven a cerrarse sobre el nervio. Por eso recomiendo un soporte pélvico como este entre sesiones: sujeta la base bajo, sobre el sacro, las horas que yo no estoy. Una faja no hace eso: aprieta la cintura por encima del problema y encima te apaga la musculatura."
No te vamos a engañar: hay cosas que alivian un rato. La diferencia está en si nivelan la pelvis o solo apagan el calambre de esta mañana.
| Opción | Lo que aporta | Lo que cuesta |
|---|---|---|
| Fisio, rehabilitación y pilates | Te sueltan una hora… y luego vuelven las ocho horas de coche, furgoneta u oficina que inclinan la pelvis otra vez, cada día | 40–55€ la sesión, cada semana |
| Faja lumbar cualquiera de farmacia | Aprieta la cintura, por encima de donde empieza el problema; rígida, incómoda, y la musculatura se acostumbra a que sujete ella | 15–40€, y acaba en un cajón |
| Pastillas, parches e infiltraciones | Apagan el aviso unas horas y la pelvis sigue basculada: pan para hoy y hambre para mañana | Receta tras receta, y sigues igual |
| Cinturones lumbares premium importados | Anchos y rígidos: se marcan bajo la ropa, siguen ciñendo la cintura y dejan la pelvis suelta, que es justo lo que hay que sujetar | 90 – 150€ |
| Flexiback · cinturón pélvico discreto | Se ciñe bajo, rodeando pelvis y sacro, con dos correas laterales de tensión regulable y almohadilla sacra: mantiene la base a nivel mientras conduces, trabajas de pie o te agachas a cargar. Perfil fino, no se marca bajo la ropa. Directo de fábrica | 34,95€ — la mitad de los 70€ que costaría pasando por tienda |
Aviso: Flexiback es único — las dos correas laterales de tensión regulable sobre la almohadilla sacra son su diseño propio. Si ves un «cinturón lumbar» ancho, sin esas correas y que se ciñe a la cintura, es una faja: no hace nada de lo que has leído aquí.
Fíjate bien: si pasas el día sentada o te agachas y cargas a diario y ya te pasa que te agachas o te levantas y te da un calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna, todo lo que has probado va detrás del calambre. Y el calambre lo fabrica una base inclinada que sigue ahí mientras conduces, trabajas y te agachas. Nosotros hacemos una sola cosa: sujetar pelvis y sacro a nivel, con la misma calidad de tejido técnico que los importados y sin intermediarios. A partir de ahí, todo lo que hagas por tu espalda por fin suma.
Cuidado con las demás soluciones: Flexiback es la única propuesta sólida y útil para tu pelvis.
Casi todo lo que te venden para las lumbares va detrás del parche del día: fajas, pastillas, aparatos que aprietan un rato y mañana otra vez el calambre bajando por la pierna. Y por el camino nadie toca la cadena de verdad: las horas sentado acortan los flexores de la cadera, esos flexores tiran de la pelvis y la basculan hacia delante, la curva lumbar se cierra y las últimas vértebras se pinzan por detrás, el disco se abomba y acaba apoyado en la raíz del nervio que baja a la pierna. Ahí es donde nace tu calambre, mientras pasas el día sentada.
El Flexiback no persigue parches. Hace una sola cosa, y la hace bien: ceñirse bajo, sobre pelvis y sacro, y mantener tu base a nivel, que es lo que descarga el pinzamiento de abajo antes de que el nervio se queje. Solo lo que tu espalda necesita cada día.
Más y más no es mejor. Mejor es mejor.
Su misión es UNA sola: sujetar pelvis y sacro para que la presión deje de caer siempre en el mismo borde del disco. Pero al hacerlo bien, el día entero cambia — y estos extras vienen de regalo.
Se acabó el impulso con las dos manos en los muslos para arrancar
La raíz del nervio deja de comerse toda la presión en el mismo punto
Perfil fino de 10–15 cm: va bajo el pantalón y no se marca
Horas al volante sin que la pelvis se te bascule hacia delante
Tejido técnico elástico que respira: no da calor debajo
A mano con agua fría y seco para la mañana siguiente
12.417 personas de 45 a 65 años que se pasan el día sentadas —coche, furgoneta, oficina— o que se agachan y cargan a diario, y a las que se agachan o se levantan y les da un calambre en las lumbares que les baja por toda la pierna. Habían probado media farmacia, meses de fisio y una faja cualquiera del cajón antes de entender que la cadena no empieza en la espalda, empieza en la pelvis. Desliza para leer cómo se mueven ahora. →
★★★★★
Juan Carlos M., 58 años — Murcia
Hago ruta en furgoneta y bajarme en cada reparto era la peor parte del día: me levantaba del asiento y me subía el calambre desde las lumbares hasta el gemelo. Ahora me lo ciño abajo, en las caderas, antes de arrancar, y descargo sin ir midiendo cómo me agacho. Mi mujer dice que ya no me oye resoplar al salir de la cabina.
★★★★★
Rosa M., 54 años — Alicante
Fui a la farmacia y me pillé una faja cualquiera, de las anchas. La tuve tres días: me apretaba la cintura, me sacaba el aire y los calambres seguían igual. Esta va mucho más abajo, rodeando las caderas y el hueso del sacro, y lo que noto es que no me voy escurriendo hacia delante cuando llevo dos horas en el sofá.
★★★★★
Paco R., 61 años — Sevilla
Me agacho y cargo todo el día en el almacén y llevaba meses con el calambre bajándome hasta el pie. Aprieto las dos correas laterales lo justo antes del turno y llevo tres semanas así. He vuelto a coger cajas del suelo de frente, sin girarme de lado como un abuelo, y sin quedarme parado esperando a que se me pase.
★★★★☆
Elena B., 49 años — Bilbao
Los dos primeros días lo notaba raro porque lo llevaba demasiado apretado. Aflojé un poco las correas laterales y listo. Ocho horas de oficina y me pongo de pie sin ese tirón que me dejaba media hora renqueando por el pasillo. Y debajo del pantalón no se marca, en la oficina nadie sabe que lo llevo.
★★★★★
Miguel Ángel S., 63 años — Valladolid
Tenía la resonancia con la hernia en la L5 y me había resignado: pastillas, rehabilitación y esperar a la infiltración. Nadie me explicó nunca que de tantas horas sentado la pelvis se me había quedado basculada hacia delante y que el disco se comía la presión siempre por el mismo borde, justo por donde sale el nervio. Con esto sujeto abajo, por primera vez en año y medio he dormido la noche entera sin que me despierte la pierna.
★★★★★
Toñi G., 56 años — Badajoz
Me lo compró mi hija porque me veía por casa arrastrando la pierna y agarrándome a los muebles para levantarme de la silla. Yo le dije que era dinero tirado, que llevaba nueve meses así y estaba desesperada. El domingo pasado me agaché a coger las zapatillas de mi nieto sin pensarlo, me levanté y no pasó nada. Me quedé quieta un rato, casi llorando.
← desliza para ver más →
Mujeres de 50 años en adelante que pasan el día sentadas —coche, furgoneta, oficina— o que se agachan y cargan a diario, y llegaron aquí con el mismo calambre bajándoles por la pierna
94% de quienes lo prueban lo recomendaría a un amigo
★★★★★
Julián B., 57 años — Valladolid
Nueve meses igual: me agacho o me levanto y me da un calambre en las lumbares que me baja por toda la pierna. Con la resonancia en la mano y la hernia como respuesta a todo, ya lo había dado por perdido. Nadie me contó nunca que de tantas horas al volante la pelvis se me había quedado inclinada hacia delante. Lo llevo bajo el pantalón desde marzo y el domingo cogí a mi nieta del suelo sin calcular el gesto.
★★★★★
Miguel Ángel P., 62 años — Cuenca
Reparto toda la vida. Me pillé una faja cualquiera en la farmacia y la tengo en un cajón: dura, caliente y encima me notaba el abdomen cada vez más flojo. Esto va bajo, rodeando las caderas y el sacro, y aprieta justo donde tiene que apretar. Ocho horas de ruta y me bajo de la cabina sin quedarme medio doblado en el estribo.
★★★★★
Encarna R., 55 años — Badajoz
Se lo pedí a mi padre y terminé encargando otro para mí. Doce años de almacén agachándome a por cajas y este invierno ya me despertaba la pierna de madrugada. A mí solo me habían hablado de reposo y de pastillas, jamás de la pelvis. En tres semanas quité el ibuprofeno de la mesilla y vuelvo a dormir del lado que me apetece.
★★★★☆
Paco L., 64 años — Ourense
Cuatro estrellas porque los dos primeros días tensé de más las correas laterales y me sobraba presión, hasta que aflojé un dedo y ahí le cogí el punto. Con la camisa por fuera no se me nota nada, que era lo que más reparo me daba en el taller. Venía de once meses de baja con una discopatía y he vuelto a mover el remolque yo solo.
★★★★★
Loli M., 56 años — Almería
Entre el fisio cada semana y las infiltraciones que me querían poner en la L5-S1, ya no sabía a quién hacer caso. Compré por las reseñas, sin ninguna fe. Me lo pongo por la mañana debajo del vestido y nadie sabe que lo llevo puesto. Subir la compra del coche era mi peor rato del día y el jueves subí las bolsas de una sola vez.
🛡️
Si tienes 50 años o más y te pasas el día sentada —coche, furgoneta, oficina— o te agachas y cargas a diario, llévalo un mes entero bajo la ropa, en tu jornada real, y comprueba tú misma ese gesto que hoy calculas antes de hacerlo: agacharte a coger las zapatillas o levantarte de la silla sin que te dé el calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna. O lo notas en esos gestos del día a día o te devolvemos cada euro, sin preguntas.
Podemos arriesgarnos porque sabemos lo que pasa cuando alguien deja de tapar el dolor con pastillas y sostiene la pelvis en su sitio: menos de 4 de cada 100 lo devuelven.
Y además pagas en la puerta de tu casa, cuando ya lo tienes en las manos.

No. Es una banda estrecha, de 10 a 15 cm de alto y de perfil fino, en tejido técnico transpirable negro o gris antracita. Se ciñe BAJO, rodeando la pelvis y el sacro, por debajo de la línea del pantalón — no en la cintura, como una faja. Bajo un vaquero o un pantalón de trabajo no se marca. Por eso la gente lo lleva a la oficina, al camión y a la obra sin que nadie se entere.
Se mide el contorno de CADERA, no el de cintura — que es el error que casi todo el mundo comete al pedir. Pasa la cinta por la parte más ancha de las caderas, sobre el hueso, y elige la talla de ese número. Las dos tiras laterales de tensión regulable te dan bastante margen dentro de cada talla, así que si te quedas justo entre dos, coge la mayor y aprietas.
Se lleva justo en las horas en las que tu pelvis está trabajando en contra: sentado conduciendo, en la oficina, o cuando te toca agacharte y cargar. Con 4 a 6 horas al día ya cubres el tramo que hace el daño. Conducir con él puesto no solo se puede: es de los mejores momentos para llevarlo — el asiento del coche es donde los flexores de la cadera más se acortan.
Es justo el caso. Esa hernia que te sale en la resonancia no es el principio de la historia: es el final. Cuando la pelvis lleva años basculada hacia delante, el sacro queda inclinado y la presión deja de repartirse por todo el disco y se concentra siempre en el mismo borde de atrás, justo por donde sale la raíz del nervio. El disco cede por ahí, y eso es lo que la máquina fotografía. Trabajar la base no borra la imagen de la resonancia, pero deja de castigar cada día ese mismo borde. Si arrastras una discopatía seria o llevas 11 meses de baja, coméntalo con tu médico y lo compagináis.
Ese miedo viene de la faja lumbar, y con razón: la faja es rígida, envuelve la cintura y sustituye a tu musculatura — te apoyas en ella y por debajo te vas quedando flojo. El Flexiback no envuelve la cintura ni bloquea nada: es elástico, se ciñe bajo, sobre la pelvis, y lo único que hace es devolver el sacro a nivel para que te muevas con él puesto. Tú sigues moviéndote, agachándote y andando; la banda solo evita que lo hagas sobre una base inclinada.
El primer día notas el gesto puntual: te agachas o te levantas de la silla y no llega el calambre en las lumbares que te baja por toda la pierna. Hacia la segunda semana lo notas en el conjunto del día — llegas a la noche sin ir midiendo cada movimiento. Y sobre el mes es cuando la gente cuenta lo de dormir la noche entera sin que le despierte la pierna. Tienes 30 días para comprobarlo; si no, lo devuelves.
A mano, con agua templada y jabón suave, y a secar al aire. Nada de lavadora, secadora ni radiador: el calor fuerte estropea la elasticidad del tejido y el agarre del velcro.
Al recibirlo: pagas en la puerta de tu casa, en efectivo o como prefieras, cuando el paquete ya está en tus manos. Sin adelantar nada por internet.
Tienes 30 días de prueba reales. Si no notas la diferencia al agacharte y al levantarte, escríbenos y te devolvemos el 100 % del importe. Lo asumimos nosotros, no tú.
Mujeres de 50 años en adelante que pasan el día sentadas —coche, furgoneta, oficina— o que se agachan y cargan a diario, y llegaron aquí con el mismo calambre bajándoles por la pierna
94% de quienes lo prueban lo recomendaría a un amigo
★★★★★
Julián B., 57 años — Valladolid
Nueve meses igual: me agacho o me levanto y me da un calambre en las lumbares que me baja por toda la pierna. Con la resonancia en la mano y la hernia como respuesta a todo, ya lo había dado por perdido. Nadie me contó nunca que de tantas horas al volante la pelvis se me había quedado inclinada hacia delante. Lo llevo bajo el pantalón desde marzo y el domingo cogí a mi nieta del suelo sin calcular el gesto.
★★★★★
Miguel Ángel P., 62 años — Cuenca
Reparto toda la vida. Me pillé una faja cualquiera en la farmacia y la tengo en un cajón: dura, caliente y encima me notaba el abdomen cada vez más flojo. Esto va bajo, rodeando las caderas y el sacro, y aprieta justo donde tiene que apretar. Ocho horas de ruta y me bajo de la cabina sin quedarme medio doblado en el estribo.
★★★★★
Encarna R., 55 años — Badajoz
Se lo pedí a mi padre y terminé encargando otro para mí. Doce años de almacén agachándome a por cajas y este invierno ya me despertaba la pierna de madrugada. A mí solo me habían hablado de reposo y de pastillas, jamás de la pelvis. En tres semanas quité el ibuprofeno de la mesilla y vuelvo a dormir del lado que me apetece.
★★★★☆
Paco L., 64 años — Ourense
Cuatro estrellas porque los dos primeros días tensé de más las correas laterales y me sobraba presión, hasta que aflojé un dedo y ahí le cogí el punto. Con la camisa por fuera no se me nota nada, que era lo que más reparo me daba en el taller. Venía de once meses de baja con una discopatía y he vuelto a mover el remolque yo solo.
★★★★★
Loli M., 56 años — Almería
Entre el fisio cada semana y las infiltraciones que me querían poner en la L5-S1, ya no sabía a quién hacer caso. Compré por las reseñas, sin ninguna fe. Me lo pongo por la mañana debajo del vestido y nadie sabe que lo llevo puesto. Subir la compra del coche era mi peor rato del día y el jueves subí las bolsas de una sola vez.
Somos de España, estamos en Cádiz y el producto te llegará rápido, que es lo que te mereces. 24/48H
Te hablamos por WhatsApp y te llamamos, por lo que si tienes algún problema con tu producto, nos contactas muy rápido y te respondemos en menos de 3 horas.
Como ya sabes, aunque encuentres productos similares en otras tiendas, nosotros somos únicos, comprando con nosotros, no solo compras calidad sino que a la vez ayudas al planeta a que tenga más agua y menos sequía.
