Mi vecino me explicó algo que, según él, las compañías eléctricas nunca se van a parar a contarte con detalle.
En Navidad se junta todo:
Árbol y luces encendidas más horas.
Horno, vitro y microondas funcionando a la vez.
Calefacción o aire acondicionado según la zona.
Familia en casa: tele, móvil, cargadores, deco de Navidad, etc.
Pero el problema no es solo lo que enciendes.
El problema es todo lo que se queda enchufado, aunque esté “apagado” y cómo se comporta la instalación cuando el edificio entero está a tope.
Me habló de algo que él llama “tensión residual” y consumo invisible:
Aparatos en stand-by, relojes, pilotos, cargadores…
Picos de tensión dentro de la instalación cuando hay tanta carga en el edificio.
Pérdidas internas en cableado antiguo o instalaciones saturadas.
“Tú crees que está todo apagado, pero tu instalación sigue trabajando y tragando. Esa energía también la pagas, y en Navidad es cuando más se nota”, me dijo.
Ahí es cuando me contó que no había llegado a esa conclusión solo.
Su truco venía de fuera de España.