Si me hubieras dicho hace dos meses que una máquina tan pequeña me iba a cambiar el verano… te habría dicho que estabas loco.
Cada verano me pasaba lo mismo:
Sol, calor… y yo encerrada fregando la terraza, las paredes y las persianas, mientras mi familia disfrutaba en la piscina.
Había gastado dinero en sprays, lejías, cepillos… y nada quitaba esas manchas negras pegadas como cemento.
Y lo peor es que, aunque limpiara, el moho volvía.
Y cada verano me dejaba un dineral… o el tiempo que debería estar disfrutando con los míos.